Mi Narciso,
Me preguntaron por que es que te amo, ¿Como es que después de mi primer amor volví a aceptar a alguien que iba a quemar a mi alma?, ¿De donde saque el valor y la fuerza para aceptar que mi corazón te deseaba? ¿Y pelear por tenerte cerca? Me acosaron con las preguntas y me dejaron pensando.
¿Porque?
Y no se.
Uno podría ir a mi infancia, de donde parten todas mis enseñanzas, mis núcleos están ahi y recuerdo aprender de mis temores para no perder control. Para no cederlo y para ganar.
Entonces apretaba los moretones, me mordía las heridas y me doblaba los dedos así no sabia temor o dolor. Así creía ser mas fuerte, resistente, sintiendo el dolor hasta que fuera costumbre.
Hasta que fuera nada.
Podría decir que eso es el amor, que seguí amando para aprender del dolor y recuperar lo perdido. Así la próxima poder amar sin morir, sin quemarme, sin llorar. Uno podría pensar que repetí los saberes de mi infancia.
Sin embargo, hay una falla.
El dolor de la infancia siempre fue físico, caídas de bicicleta, patadas a las rodillas, pelotas de futbol y hermanas.
Fue niños creciendo.
El dolor de un corazón roto es en el alma, es el centro de tu ser, no son heridas visibles.
Es dormir y no despertar porque aun estamos juntos en los sueños, lagrimas al mediodía y a la noche. Poemas borrados pero memorizados, es un dolor que no tiene una cicatrización, no tiene un lugar de ubicación. Solo tienes dolores en el pecho, cansancio en los huesos, cerebro dormido y luto en la vida.
Así que no, no fue mi niñez lo que me guió a amar una vez mas.
Ademas a amar a alguien como vos, Mi Vida, es rendir un examen al cual estudie la noche anterior. Eres un puente viejo y roto que necesito y debo cruzar, eres todo libro que he dejado en la mitad y las canciones que no puedo dejar de escuchar. Eres peligroso e imposible.
Una vez mas, ¿Porque?
Porque sos inevitable, esa es la única repuesta que tengo.
Es inevitable amarte, me acuerdo de las dos primeras veces que te vi, tan cerca estábamos, te vi y no sabia tu nombre pero sabia que te quería. Que tenia que saber quien eras, que amabas, que odiabas, que era lo que te mantenía vivo y que te mataba. De tu favorito color al nombre de tu gato, necesitaba tenerte en mi vida.
Y de ahi en todas partes estabas, no había un lugar donde tu nombre, esencia y alma, no estuviera, y no tenia escapatoria.
Estabas aun cuando estaba con mi viejo amor, eras un laberinto de espejos y ninguno era tu.
No obstante aun seguía.
Volví a amar, a aceptar esta tortura y este odio mismo. Puesto que no podia perderte, no podia, no quería, no debía, dejarte ir.
Tenia que sentirte correr por mis venas y destruirme, tenia que dejar de correr y amarte, puesto que la otra opción. La de negarte, rechazarte, huir, perderte y no saber de ti, no es un escenario del cual me gusta pensar, puesto tu eres una de las alegrías de mi vida.
En resumen, el porque volví a amar, se debe a ti.
Siempre tuyo,
T.A.