miércoles, 27 de diciembre de 2017

El cobarde




Y uso tu presencia como armadura y espada,
entre las letras de tu nombre me escondo
con recuerdos borrosos los desilusiono
en un pasado olvidado y un futuro ficticio
me oculto de aquello que mi corazón demanda.


T.A.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El rayo

Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar
y eso somos tu y yo.
El tiempo nuestro se perdió en los hilos de la vida,
las verdades se volvieron pecados
y nos dejamos llevar por la corriente.
De nosotros solo queda suspiros quemados
con heridas sin sanar.
Nuestro tiempo se escapo y termino,
debemos enterrarlo y llorar.


T.A.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La seducción del diablo

A las tres y media de la mañana me suspira en el oido:
¿Que darias por el?
Era la voz suave y seductora de mi tentador y pecador,
el rebelde.
Di la media vuelta en la cama para ver las estrellas apagadas y llorar en suplicas:
Mi vida entera
A las tres y media y un minuto llore por la vida que perdí por una persona que no llora por mi.


T.A.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Jóvenes perdidos

“¿Cual fue mi primer beso?” 

Ella estaba sentada enfrente de la chimenea, sus ojos marrones brillaban con las llamas del fuego y sus dedos creaban sombras de relatos en la alfombra. Había una botella de cerveza entre los dos, estábamos a un respiro de distancia. Había una tormenta de invierno a nuestro alrededor y estábamos ocultos del mundo jugando juegos pequeños, buscando conexiones simples. 

“Fue en una fiesta, bajo la presión de amigos, un chico que no se quien era, ni cuando. Fue triste y decadente. ¿El tuyo?” 

Me había movido contra la ventana viendo el reflejo de ella en las luces de la ventana. Mis ojos siguiendo los copos que jugaban con su reflejo, los dedos moviéndose en mis jeans, me miraba con la espera en sus labios 

“Se lo robe a mi primer amor, duramos seis meses, nos queríamos demasiado”

Luego de eso ella demando que bailaremos con las botellas alrededor, la noche volviéndose en mañana y la gente durmiendo. 
Ella solo quería borrar los recuerdos de nosotros y matar a los fantasmas de nuestras sombras. No recuerdo de la noche mas que nuestras repuestas y nuestra torpeza que nos llevo a moretones de caricias y dolores de gargantas. 



Las estrellas brillaban en un distraer del mundo, diamantes atrapados en un cielo de oscuridad, un mapa a otro mundo. Ella estaba acostada en mi pecho, acurrucada entres mis piernas con mi espalda contra un árbol de tierra mojada. 
En el exterior de una fiesta de año nuevo, el ultimo año de secundaria había terminado y el futuro era un terror en las venas,.

“Es el marrón o ¿No?” 

Se mordía los labios que tenían el pinta labios marcado, mi chaqueta en sus brazos le quedaba larga y sus piernas se doblaban en cansancio en el pasto frío. Conté diez estrellas antes de pasar mis manos por el pelo que estaba demasiado largo para crear un débil tapar de mis ojos

 “¿Porque?”

Fue un gato, un respirar, en el que ella se giro con las manos en la tierra mojada y sus ojos borrachos en el cansancio se fijaron en mi y tenia sus manos en mis hombros 

“Es el color del camino viejo que lleva a la salida de acá, el gastado de tus botas viejas que usabas cuando te vi. El polvo que levantas cuando huyes de tus problemas, la remera que usaste por un mes luego de que Clara se mudara. El color de tus ojos cuando ves algo que quieres y la forma con la que luchas por lo que crees. Son tus raíces, ese es tu color y podría seguir porque es tu color como tu nombre es quien eres” 

Había pasto entrelazado entre mis dedos que quite de la tierra y se lo tire en el pelo como lluvia de primavera. Ella se rió mientras me empujo contra el árbol, esa noche nos enfermamos luego de haber nadado en una pileta y ella tenia labios azules cuando me beso en el cachete a la medianoche.




Había demasiado sol, era uno de los últimos días de verano, la camioneta estaba en sus ultimas con el sonido del motor que callaban las voces que cantaban de sentimientos perdidos en recuerdos agotados. Mi casa la había perdido hacia ya veinte cuadras.
En un semáforo rojo, antes de doblar a la izquierda, vi por el espejo retrovisor a ella  que corría con un vestido de flores violetas y rojos como estampado. El pelo en una coleta reteniendo una gorra de beisbol. Detuve al auto a una cuadra de la ruta que llevaba a las afueras. Me alcanzo con mejillas rojas, transpiración en su piel y un dolor en los ojos

 “¿Solo te ibas a ir?” 

Me había apoyado contra la puerta del auto, ella estaba parada con los pies en la tierra marrón, los brazos cruzados y la mirada en desafío. Me tapaba los ojos del quemar del sol que derretía las mentiras de los labios. 

“Era mas fácil que verte” 

Los autos pasaban detrás nuestros, no eran demasiados, un pueblo de donde la gente no se iba. 
Donde ella quedaba por que aun no, aun no podía, demasiadas ataduras en un pueblo que la arrastraba, sin embargo algún día. 

“¿Te era tan fácil dejarme atrás?” 

Decidí quemar mis ojos en los brillos del sol antes que mirar el reflejo de mis tormentos en sus ojos. Ella vería cada engaño en cada momento que robe de ella pero nos conocíamos y sus brazos se quedaron sin hilos a su costado. La gorra la había perdido y el pelo lo tenia suelto bailando con el viento 

“¿Me amas?” 

La mire con dos pasos adelante, el aroma a menta en su boca, flores de jardines en su piel y el calor del sol en su cuerpo 

“No” 

Dio un paso para atrás, la negación y el dolor en sus ojos. Las manos detrás de su cuerpo en submision y derrota. Un paso a ella y podría salvarnos a los dos de la estupidez de los jóvenes atados unos al otro
“Debería ir yendo” Abrí la puerta del auto.
Miro para otro lado mientras yo me subía al auto. La música estaba por debajo del sonido del motor, la ventana abierta y el temor en mis huesos. 
Ella no me miraba y sus piernas se iban a alejar. Acá yo no volvería y acá ella se quedaría. El camino se extendía, y éramos cobardes.

“Decir que te amo seria muy fácil y minúsculo” 

Vi por el espejo que ella siguió mi escapada hasta que se volvió un punto perdido en la distancia.

T.A.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El no negar

Duele leer,
Duele los besos compartidos
Y los abrazos perdidos.

Puesto que pienso en ti y en los momentos que fuiste mas que los recuerdos que son ya imaginación de mi mente.

Duele recordar tu respiración en mi cuello y tus latidos en mis oídos,
Me mata cada vez que pienso en tu sonrisa y en mi nombre en tus labios, porque nadie nunca antes lo había pronunciado tan dulcemente.

Me quiebra pensar en ti sin mi y en mi sin ti, porque nunca pensé en el perder de nuestros caminos y el sufrir de tu veneno en mi.

Nunca me preparé, y así es como me pierdo en neblina y palabras suspiradas. Porque puedo decir que no te amo, que hay una nueva oportunidad en cada hoja caída, sin embargo no puedo decir que no es de ti del que sueño, no es de ti del que pienso y me ahogo. 

No puedo decir que de ti me olvido. 

Me deje crudo y desnudo ante ti, con verdades, necesidades y dolores, confíe en ti en la ceguera pura y me atrapaste para soltarme cuando en tus brazos me acomode.

Duele creer en que en algún mundo, en alguna oportunidad y en otra realidad quizás, tal vez, probablemente, me hayas querido también.


T.A.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Lo que importa

Su nombre no importa, no en verdad, lo que importa es que nunca pude definir el color de sus ojos. 
El decía que cambiaba con la luz y yo decía que era la forma que se reía cuando lo lastimaba o la forma que miraba a la persona a mi izquierda cuando yo le hablaba. Lo que en verdad importa de el es como le tomo dos segundos y una palabra para crear un año de mi vida en un siglo de tormento y un cuaderno de poemas en amores condenados y atormentados. 
Eso es lo que pienso cuando escucho el eco de un nombre como el suyo, cuando camina a mi derecha y me niega. Pienso en cada segundo y cada minuto perdido y revivido. Para poder desarmar y comprender donde falle, donde chocamos. 

Por que la gente no deja de apuntar sus dedos a mi y el no deja de suspirar sus fallas en mi. 

Lo que importa de el es que me hablo de sus amores, de su familia y de sus amigos, y me mintió en palabras ocultas y sonrisas secretas. Lo peor seria que lo vi, vi como me mentía de sus amigos y como escondía el amor por sus padres como si fuera veneno y yo le deje.

Ame solo una ilusión creada por los ojos que eran un caleidoscopio. 

La ultima vez que hable con el, fui valiente, con la mano en un corazón viejo y bañado en sangre me acerque a el y en sus ojos vi un color desconocido y apagado. Hablamos por unos minutos y en unos segundos supe que ya no lo amaba; que el ya no era quien importaba y aunque podía sonreír y en que podía respirar.
Solo me creaba destrucción en mi en verlo irse y pensar en ¿Que era lo que importaba de el en mi vida? Que me dejo arrastrarme por espinas y rechazar la juventud y oportunidades por alguien así. Quería comprender mientras el me dejaba otra vez con promesas vacías y un adiós en los labios  

¿Sera que cedí tanto hacia aquel que nunca me amo?

Sus ojos,
su nombre
su personalidad
no importaban en verdad, lo que importaba era la forma que me quiso y lo que duro un mes en un año. 



T.A.