martes, 31 de enero de 2017

3_No me ames, amame


-Tengo secretos que no recuerdo

-Tengo traiciones que crearon secretos

-¿Cuentas tus secretos?

La sonrisa dolía en el pecho

-Aprendi a desconfiar

La música viaja por las voces que avivan el local, despiertan las mentes borrachas en alcohol, sus dedos se mueven ágiles y relatan una historia con su voz que es suave y dulce. Atrayendo y engañando a todos, una dulce tentación la gente que esta sentada y lo admira se bañan en su poder, en su grandeza. Cierran los ojos y solo escuchan el movimiento de las cuerdas con el baile tóxico de sus dedos. Era hermoso, ella que estaba escondida entre la gente y lo admiraba desde lo lejano lo sabia. No era la primera vez que había ido y sin embargo aun ella se quedaba sin palabras ante el encanto de magia que era el en el manejo de la guitarra. Las palabras con las que el seducía quedaban como eco en su memoria, un tormento en las noches de soledad y distancia de los dos. 

-Necesito aire en los pulmones y paz en la mente

-Entonces vamos afuera

La puerta se abrió con el peso de su cuerpo y el crujido de las maderas viejas, le dieron la espalda a las personas que no los miraban, esa gente que aun seguía intoxicado por una música que se escapaba por la puerta abierta. Ese día no era un día de sol, las nubes ocultaban los rayos de luz y el frío viajaba en el viento ella jugaba con el entre sus dedos, el tenia en su espalda la guitarra y la melodía de la canción silenciosa de los labios de ella y para eso no necesitaba el sol. La calle estaba silenciosa, los pasos de sus pisadas eran el arrastrar del tiempo del domingo. Había una cierta pereza en su caminar, ojos medios cerrados y promesas en sus labios. Cruzaban las calles sin verificación de autos por que había calma en la tarde con promesa de lluvia. 

-¿Quieres huir?

-Si

La risa de ella fue la música que lo intoxico y el calor de su mano contra su palma fue el calor que quemo su piel, pero un calor que el no soltaría. Un calor por el cual moriría. Ella lo agarro fuerte, con el deseo de no soltar, y corrió, corrió veloz y ágil doblando las esquinas sin avisos y saltando los obstáculos que se les presentara, la necesidad de llegar al objetivo en el latir de sus corazones, el paisaje del que huían desapareciendo en visiones enfrente de sus ojos, el verde mezclandose con el rojo y perdiéndose los sentidos y en esos momentos el creía escuchar los comienzos de una nueva canción que tuviera notas de felicidad y amistad.

Al lugar que llegaron, no había forma fácil de llegar, y sin embargo. Ella solo sonrío con los secretos en sus ojos y abrió la puerta, soltando su mano y retándolo a ser mas rápido que su sombra y perseguirla, subir escaleras que temblaban con el cansancio y amenazaban con la caída pero el seguía constante con el eco de sus pisadas tras de ella, una mano estirada. Incapaz de ver debajo de el, al vacío del circulo caracol de las escaleras, solo mirando adelante  arriba, donde ella lo esperaba y no lo abandonaba. El la alcanzo con los dedos estirados que se agarraron de su muñeca y la atraparon con una felicidad que liberaba su corazón y ella le abrió la puerta a un lugar que le liberaba el aire de sus pulmones y le traía vida a sus venas. Una puerta rústica con el crujir del pasado, daba paso al secreto de las alturas, un jardín de los colores de la vida en el techo de un edificio oculto entre los gigantes de la ciudad, se saco las zapatillas para sentir la caricia del pasto entre sus dedos y oler el aroma a primavera en las flores que brillaban en los leves rayos del sol que escapaban de las nubes. Ella cayo con el en su imitación.

-Los logros de la soledad y el aburrimiento

Cayeron en sincronización y en admiración de la belleza que podían admirar en las nubes.

-Apolo, ¿Me dirias un secreto?

-¿Me puedes prometer un mañana?

Ella lo miro y sonrío, la sonrisa que ocultaba sus ojos y hablaban de la sabiduría en su torpeza. De la sabiduría que ella aprendió de sus dolores que buscaba. Se paro con la intoxicación de vida y recorrió el techo con ojos que buscaban en el arco iris, el corazón de el se detuvo cuando ella se paro en el borde, donde la enredadera de los enamorados se complicaba ahi, ella bailo con el equilibrio hasta que se detuvo. Se agacho con la valentía de espalda al vacío y estiro sus dedos largos y desequilibrados hacia el color oculto ente el verde y el rojo, ahi ella acaricio y atrapo el secreto que le entrego a el en su mano. Una flor con el color de las nubes de primavera y las promesas de la pureza del azul, el sol escondido en el centro de los pétalos. Una no me olvides.

-¿Que quieres saber?

-Lo que tu quieras decirme

Entrelazo la flor en sus dedos y cerro los ojos pensando en los secretos que construían su alma, aquellos secretos que se creaban de polvo y se perdieron en la memoria. Demasiado tiempo escondidos en el pasado y temerosos de la traición de los humanos. Ella lo miraba mientras sus dedos buscaban flores cuales entrelazar y unir en una promesa de belleza, ella tenia el tiempo para esperar por el hasta que los colores del techo los dejaran y la nieve reinara. Ella por el esperaría. Cuando el abrió los ojos, el vio a una diosa, el veneno de la azalea. El pelo de la noche liberado en el juego del viento y adornado con la corona del arco iris que se mezclaba con la dulzura de su aroma.

-Dime tu secreto y te digo el mio

-Le temo a un mañana sin ti

Nunca había pronunciado esas palabras, ella siempre estaba lista para el adios, para el abandono, para el recuerdo de las pisadas en la arena. Siempre con la falsa valentía de la soledad, nunca aceptando el temor en la soledad, en la confianza que ella depositaba en aquellos que la crearon para quebrarla. No obstante, en el ella creía. Ella creía que el dolor que el creara valdría la alegría que el daría. Miro al cielo cuando cayo la primera lagrima del cielo, que irónicamente cayo en su ojos. Demostrando los dolores del pasado.

-No se que hacer de mi vida

-Esta bien, todos estamos fingiendo que sabemos

Entrelazaron los dedos y le sonrieron a las gotas de la lluvia.

-Y si algún día me pierdes, yo te buscare y te encontrare

Ella saco del bolsillo de su morral, vieja y arruinada, en el bolsillo que no le importaba arreglar, de ahi sin dificultad saco su celular y cuando puso el celular en el pasto y las notas de la dulce melodía de la canción que ella nunca compartió de su amor por ella con nadie. Ella le ofreció la mano, mojada en lagrimas del cielo y la suavidad de su piel, el la tomo y deseo prometer un por siempre de dedos entrelazados y la agarro de la cintura para bailar con ella, bajo la lluvia con sonrisas en la caras. Y heridas que se cerraban en dos corazones que latían al compas. El eco de la canción en sus oídos. 

"Il vous aime, c'est secret, lui dites pas que je vous l'ai dit"
Tu vois, quelqu'un m'a dit...

jueves, 26 de enero de 2017

2_No me ames, amame

-He perdido amigos que no recuerdo

-Y yo he tenido amigos que no conocía

-¿Amaste a alguno?

-Si

Sonrieron en complicidad


Ella caminaba lento y con el eco de sus pasos ahogados en una ciudad con vida, sus manos entrelazadas detrás de su espalda y un silbido secreto salir de sus labios. Era un día con sol, a ella le agradaba estos días, habían nubes y el sol era un beso gentil en su piel. Era un buen día para un encuentro y una mano dispuesta a ayudar. La gente iba en su contra y ella disfrutaba el bailar que surgía en evitar el choque de personas, la única preocupación era su morral que tenia todo su trabajo en hojas con manchas de cafe y aroma a los libros donde los ocultaba. El tiempo no le sobraba y estaba a dos cuadras a la izquierda y una a la derecha de donde tenia que estar, pero era un día perfecto para caminar a paso ligero. 

-¿Es un habito tuyo llegar tarde?

-No, solo me gusta apreciar un lindo día

-¿Como la lluvia el otro día?

El estaba sentado, debajo de la copa de un árbol  con las sombras de los arboles moviéndose al compas del viento y sus ojos que eran del color de la miel secreta de las abejas brillaban con los rayos de sol que atravesaban las sombras, su espalda estaba contra el tronco que lo mantenía firme y constantes. El aceptaba que era un bello día  se había despertado con los primeros rayos de sol y había inhalado el frío del aire y despertado sus pulmones con la pureza de la mañana solitaria. No había sido hasta que la hora había llegado que se había apartado de los rayos de sol, incapaz de llegar tarde, de desperdiciar los minutos. Con pasos apurados y ojos ocultos en gafas de sol, el caminaba a la plaza donde ella iría.

-Ese fue bello en su dolor

Se acuerda de encontrarla al lado de la fuente, un perro a sus pies, y con una sonrisa que lloraba. Tenia los ojos rojos y ella negaba el dolor en su pecho, ella solo dijo que no había dormido esa noche, que se había quedando haciendo trabajos pero el descubría sus mentiras en sus palabras. Sin embargo el solo le sonrío y la abrazo y la llevo a donde ella dijera sin comentarios a su silencio y miradas perdidas.

-¿Hoy a donde vamos?

-A donde las nubes se ocultan

Sonrío y los rayos de sol fueron débiles a su sonrisa, le extendió la mano, como lo hizo esa primera vez, meses atrás. Y caminaron juntos, dejando atrás la calma y las sombras de una plaza donde ocultarse, dejandose ahogar una vez mas por el sonido de una ciudad con vida. Y sin embargo el aun podía escuchar la voz de ella que describía cada estructura que ellos pasaban, describiendo con la facilidad de su lengua y los movimientos de su mano, aun fascinado como la primera vez que la escucho hablar sobre edificios que se escondían de las nubes y competían con las montañas.

-Este tiene las curvas del océano

Ella miro arriba, hacia donde las nubes se perdían en la altura del edificio, la luz del sol no lastimaba sus ojos. Admiro la forma en que el metal se doblaba en si mismo, en un tornado de devastación y pasión  los vidrios de los pisos reflejando cada rayo de sol que atrajera hacia su belleza. Era en si un pedazo del océano deseoso de atrapar nuevas almas en su atractivo. Una sirena en la ciudad. Se relamió los labios ante tal magnifica estructura.

-Es perfecta, sacale una foto por favor

La luz de su cámara se reflejo en los vidrios del edificio, y en un respiro encerrado de ese día el atrapo en un instante eterno la vida del edificio. Agregando una nueva imagen a las fotos que ella ya había pedido y el había adquirido.

El sol estaba cambiando de color cuando los dos se encontraron devuelta en el mismo lugar de siempre, el asiento en la esquina contra la ventana donde podían ver a la vida pasar enfrente de sus ojos y suspirar mentiras de las vidas ajenas. Era una tradición  una costumbre que se formo en la primera noche que temieron que el adiós era definitivo. En esas horas el aroma de cafe se mezclaba con el quemado de la comida, el sonido era el de la radio que creaba la mezcla de voces y música, callando sus voces en una burbuja de privacidad. 

Los dedos de ella bailaban en la mesa con sabiduría  sabiendo donde estaba cada palabra escrita en la madera, cada secreto que se escondía de ojos secretos sus dedos los acariciaban y reconocían. Sus ojos enfocados en las personas detrás de la ventana, la vida de esas personas relatadas en poesía de engaños por Apolo. El sonreía débilmente con el brillo en sus ojos y ella no quería recordar los días que esa sonrisa no brillaba.

-¿Crees que esas fotos definen mis trabajos?

-Solo vos sabes eso

-Pero vos me conoces

-No, solo conozco una leve parte de ti

Ella sonrió y el lo vio en el reflejo del vidrio. Por instinto el la miro y recordó eso hasta su ultimo aliento.

-La parte importante, la cruda

Ella saco de lo oculto de su morral los dibujos que se presentaban en los parpadeos, cada dibujo una nueva palabra para hablar sobre ella, cada dibujo una pieza de su alma, cada dibujo virgen a los ojos de los extraños. Sus dibujos eran la pasión de la naturaleza, la manía del genio, eran marcas de pinceles rápidas y bruscas pero decididas con las manchas de color que eran el toque de vida en la frialdad de los dibujos. Sus dibujos hacían del sueño posible, edificios ocultos en otros edificios, las casas que buscaban ser un árbol y las tiendas que querían ser el producto. En sus dibujos el veía el baile de sus dedos, la gracia en de sus yemas en el arrastrar de la mina de lápiz  el brillo de sus ojos en los colores con promesas. En esos dibujos con dulzura y engaño la veía a ella. 

-Bajo el sol

Y el levanto la mirada y vio como los ojos de ella se perdían en la bajada del sol, en ese momento atrapo los últimos rayos de sol en una foto secreta del brillo de sus ojos. 
Ella lo miraba, cuando el creía que su cámara lo ocultaba, ella lo veía, veía fascinada como el admiraba sus dibujos, como los analizaba y su corazón deseaba por el lápiz en cual ocultar esos sentimientos que el despertaba. Un nuevo edificio en busca de las montañas.

-Esas fotos no te definen

-¿Como?

Ella estaba asustada  en la bajada de sol su oportunidad desaparecía de sus manos, el ultimo día utilizo ella para realizar el trabajo que tuvo semanas de trabajo y las palabras de el eran punzadas en su corazón. Y el solo tomo de su cafe amargo y frío, con la diversión oculta en sus labios.

-Tu trabajo supera a esta ciudad 

-No, son solo dibujos. No son realidad

-Aun

Y en ese momento ella vio esa sonrisa oculta en los labios. Guardo con la fragilidad del amor esos dibujos que se habían presentado a un extraño y sintió cálido su pecho, orgullo y pasión.
La mirada perdida en el entrar y salir de la gente, ella comió de su helado levemente con una sonrisa que no se le escapaba de su sentimientos. Borracha en la pureza. 

-Dime Apolo ¿Somo amigos?

Habían nervios en su voz, había temor en su palpitación y patadas en su mente en los recuerdos de amistades pasadas. De la amistad pasada. Ella era una cobarde que ocultaba su mirada en el pasar de los autos por la calle, los autos con un destino y un saber que ella temía en ese momento. Ella temía porque el estaba huyendo también de la mirada y el silencio crecía.

-Si

Y ella lo miro cuando el la miraba y pudo respirar, un leve inhalar y exhalar que la relajo, la libero y la ayudo. Ella sonreía esa sonrisa que ocultaba, sus labios con el brillar de la amargura de su bebida. Perdidos en ese momento de conexión  de relación conectada e infinita se perdieron y no vieron el apoyar de un pedazo de torta entre los dos, una union. Un división.

-Entonces, ¿Me desearías feliz cumpleaños?

En la vida del local, la música de la radio y el movimiento del detrás del local,  los autos lejanos pero cercanos. En ese momento que era perfecto para los dos e infinito. En el momento que se perdieron y conocieron. Estaban sentados y solo mirándose, pero comprendiéndose.

-Feliz cumpleaños Teru

lunes, 23 de enero de 2017

1_No me ames, amame




-Estoy enamorado de alguien quien no me ama

-Me enamoro de la gente que no me ama

Dos sonrisas ahogadas en dolores, un reflejo.

-Suena como el inicio de una gran amistad

Ahi se escucho el disparo a dos corazones.


Ella tenia la mascara corrida, y no le importaba, se reia en los dibujos que creaba en los reflejos del espejo del bar. Sus labios mordidos y violetas. Su pelo con los nudos de su vida. Cuando sintio su corazon latir en agonia se trago el whisky sin aguantar la respiracion y exhalo un aliento resguardado.

-¿Primer corazon roto?

El estaba a su costado, su cabeza apoyada en la baranda del bar, el pelo negro mojado en la mezcla de alcoholes, sus ojos rojos en el cansancio la miraban a ella y la leian con sabiduria. Su pelo perdido en la falta de dormir.

-Creo que es el quinto ¿Vos?

Levanto su cara de la baranda, la marca de las cascaras de maní en su mejilla, las marcas de las lagrimas que ocultaban sus ojos de tormentas en océanos. Sus manos jugaron con el hielo en el vaso.

-Ya no recuerdo su nombre

Ella levanto el vaso, en compacion, en saludo, en compañerismo y una leve sonrisa de envidia en esos labios finos de ella. Ella aun recordaba su nombre.

-No, no me envidies. Hace peor el dolor

Ella pestañeo levemente y lo miro, en verdad lo miro. Miro al joven, con los ojos de tormenta que la miraban con una sonrisa perdida en dolores y su corazón se detuvo en temor. El temor del leer de ella. Los vasos de ellos estaban llenos una vez mas. Lo tragaron rápidamente  sedientos, incapaz de saciar la sed.

-Es que nunca logro olvidar sus nombres

Nunca logra olvidar su existencia en su pasado, el escuchar de su nombre era el despertar los recuerdos. Los dos cerraron los ojos y vieron el dolor de sus bebidas y el escozor de sus ojos. El se levanto, lento y dormido, las piernas con un cierto crujido y sus manos despertando a su cuerpo, sus ojos buscando estabilidad. Se paro al lado de ella y le ofrecio una mano, era palida y con hilos enredados en la piel.

-Tengo hambre ¿Vos?

Ella solo sentia vacio, quizas tenia hambre, no sabia, el vacio ocupaba hasta los secretos de sus huesos. Sin embargo sabia que debía comer, las horas se habían arrastrado seguro desde que se escondió en el bar. Necesitaría comida para vivir, para buscar un nuevo corazón que amar y perder.

-Creo que si

Hacia frío afuera, las calles estaban vacías  solo las personas que el cielo era su techo estaban respirando el aire con ellos, quemando sus pulmones. Ella llevaba el vestido azul, que tanto le gustaba a el y las converse negras que siempre solo le gustaron a ellas, nunca a los dos. El frío se sentía como una manta que la distraía del frío  El tenia una remera blanca que parecía tener machas rojas, de sangre, seguro era una remera con pintura. Aunque aun con la luz distante de las lamparas parecía sangre. 

-Apolo

-Amaterasu

Aroma a cafe quemado, el sonido vacío de la televisión creaba eco en el local con la gente de las miradas varias  las ordenes salían y desaparecían en la gente escondida en las esquinas. Era la mitad de la noche, por lo que decía el reloj, pero en ese lugar el tiempo parecía detenido.
Se sentaron en la esquina, contra la ventana, donde se veia el reflejo de ellos dos, sus caras con las heridas de sus dolores y el pasar de los autos creando juegos de luces en la calle.

-Siento que deberia comer algo frito

El aroma del alcohol ocultaba su aroma natural, el escondite del bosque. Sabia que la repuestas a las molestias del alcohol era la comida que detenia al corazon.

-Hace frio, asi que me voy a pedir un milkshake

Era ridiculo lo que decian y se rieron, una risa vacia yhueca. Que desperto a la gente muerta del local, con el saber en sus ojos en el escuchar de esa risa. Sin embargo, por un breve segundo, sus ojos brillaron cuando se vieron y se aceptaron.
No hubo una diferencia en sus comidas, el le robaria el helado con su comida y ella responderia con la misma accion, a ojos extraños parecia dos conocidos perdidos en la noche, parecian dos jovenes buscando la vida que debian vivir. Con la voz alta y compartiendo relatos, queriendo crear una relacion, una union. Una union mas alla de los corazones rotos.

El reloj estaba cambiando de hora, el inicio mas marcado de un dia, mas alla del cero que eran las doce y temieron que quizas eran solo dos extraños, sin conexiones profundas.

-Estudio fotografia

Los ojos negros de ella se posaban en el mover de la manejilla, mordia sus labios en la busqueda dela atrsar del tiempo, de conseguir una amistad en este dolor que la comprendiera. Y en esas palabras lo encontro.

-Muestrame una foto

Otra mano ofrecida y el eco de sus pisadas en la calle, el no tenia una cámara en mano pero tenia un celular. Una pobre excusa, sin embargo serviría por el tiempo de su encuentro. Ella hablaba con una energia que crecia con el mover de los minutos y sus ojos miraban al cielo, cruzando las calles sin dudas en el corazon y el la seguia con el temor en sus pasos pero la confianza en su valentia. Era de noche y todos estaban ocultos de la luna y las estrellas. 

-Acá

Ella no pregunto, ni dudo, se sentía fresco, se sentía nuevo, acostumbrado a ojos que juzgaban y dudaban. 
Era una esquina principal, donde las avenidas se cruzaban como viejos conocidos y las luces de los semáforos creaban sombras en el cemento. Ahí ella se sentó en la vereda y miro la calle con deseo, esperando descubrir el secreto. Cuando escucho el rugir lo supo, era un rugir de una fuerza, de un latir de corazón apurado. En ese momento ella miro a la calle con saber y el tenia el celular en mano. Sin pestañear paso el auto, en luz roja, mas veloz que un palpitar y un respirar, luces rojas y verdes, atrapadas en el instante de la cámara  reflejadas en los espejos de los edificios de la ciudad. Cuando le mostró la foto a ella, había cierto temor guardado al rechazo y un deseo suspirado a las estrellas, no obstante ella solo le quito el celular y le dio su celular. El la miro, miro esos ojos negros, lejos de dolor y con esperanza y dulzura en ellos y dio un paso para atrás  Los ojos de el reflejaban dolor.

-Seamos amigos

-¿Es eso astuto?

Dos chicos de promesas de corazones rotos y almas que lloraban, deseando tener una amistad destinada al dolor. Era una estupida idea, ella lo sabia pero igual le sonrió con dientes, el era esos dolores por los que ella vivía.

-No

Y el cerro los ojos y rió  se rió con dolor y una cierta liberación de alma que lo dejo ligero. Cuando abrió los ojos, vio la figura de una vestido azul que escapaba de el y escucho los ecos de unas zapatillas que creaban una nueva melodía. 

jueves, 19 de enero de 2017

Nuestros colores




Rojo

Arden los ojos, las lagrimas no caen, los labios están pegajosos, mis rodillas contra mi pecho, ocultando mi corazón. 
Inseguridad en mi propio cuarto, y en un murmullo, en un tartamudeo de temor salen las suplicas, las amenazas que inician como suplicas.
Mis dedos aprietan el dolor para acostumbrarse, pensar en la culpa de la acción, el pensamiento es simple sobrevivencia de negacion. 
Mis dedos blancos en la fuerza del rojo, la ropa lo oculta, mi corazón late demasiado fuerte. Escucho pasos y mis ojos aun arden, mis labios se cierran y cierro los ojos, amenazó con acabarlo por solo lograrlo.

Violeta

Me caí, no recuerdo como, creo que en la vereda, mientras corría, llovía, no, la vereda estaba quebrada y mis cordones desatados. 
No, no lo hago para proteger a nadie mas que a mi, porque esta es la única escapatoria. No mal interpretes, nadie me haría esto. 
Menos esa persona. 
Nunca esa persona en la que confío. 
Nunca. 
Mi corazón late demasiado rápido cuando escucho pasos. Y suspiros de desesperación escapan mis labios cuando cierro los ojos para dormir. Agarro con la mano el violeta, me muerdo los labios, aunque ya no duele. En el rojo me acostumbre al dolor.

Verde

Sonrío, el recuerdo de la caída ya no es imaginación es realidad. 
Me caí corriendo, no me lastimaron, no se porque me miras así, sonreí conmigo cierra esos ojos con lastima. Hay pasos que se acercan a mi y mi corazón late rápido aunque no con temor, se siente extraño, hay sabor a cobre en mi boca, una cierta cachetada de realidad, sin embargo no recuerdo por que. 

Amarillo

No recuerdo bien nada, no recuerdo donde esta el moretón aunque de noche mis manos viajan por mi cuerpo rastreando el camino minado.
Es extraño, como si mi piel fuera un mapa con demasiadas X. 
Me caí mas veces, soy demasiado torpe, nunca mirando bien, con cordones desatados o manos nerviosas. Al final del dia eso no importa no duelen, porque todo duele y todo calla. 
Al primero lo encuentro cuando cierro los ojos aunque no lo vea, es extraño como no lo recuerdo, pero siento ira en mi corazón y un deseo de quemar. 
Y vengar.

Pardo

Camino levemente, las veredas están vacías, mis pasos son ecos. Y es ahí que mis ojos encuentran donde estaba el rojo al principio, cerca de un reflejo, una advertencia, un cartel, una luz parpadeante y algo me dice que ahora esta tapados por otros.
Cuando toco ahi  no hay nada sin embargo aun duele. Lo mas extraño es cuando traigo la mano que esta abrazando mi estomago y aparece con sangre. Creo que me me resbale para caerme por escaleras que tenian vidrios de punta, ¿Ya que importa? Lo mejor es ir rapidito al hospital de los ojos tristes.



T.A.

martes, 10 de enero de 2017

Perdidos en el tiempo

Estas palabras hablan sobre un amor que esta escrito en mi piel, un amor del cual no hablo y cambio su relato, un amor del que todos conocemos. El amor que se nos escapa y nos tortura, no es el primer amor. Es un relato que escribí de un breve poema, por llamarlo de manera bruta, sobre el. Sobre yo. Sobre lo que fue nuestra relación y lo que no fue. Porque nos perdimos mucho antes y no nos encontramos. Espero que les agrade, gracias.



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Perdidos en el tiempo

Primero hablamos, es mágico, tu sonríes y me atrapas. Me rió entre mis palabras, estoy borracha por ti. 

Te atrapo.

Luego viene el dilema, me quieres, no me quieres, te deseo, no te deseo, que si, que no. Aun así seguimos atados el uno al otro.
Le sigue la traición nos cansamos de esperar, no se quien es el primero, quizás fui yo, nunca fui buena con el entender. Aunque creo que vos sos el primero en hacerme dudar  porque no pude ser valiente y liberarme ante tu presencia. Nos perdemos, nos distanciamos. 

Nos equivocamos.

Te veo con otra persona, vos me escuchas enamorada de un extraño y damos pasos para atrás, doblas en la esquina, cruzo de calle. Pero aun así nuestros ojos se cruzan mas de lo debido.

Antes del fin viene la advertencia, uno de los dos da el paso adelante, uno decide morir. Quizás esta vez sea el tiempo correcto, quizás esa sea la razón porque luego de años y años de habernos perdido nos re encontramos.

Uno de los dos falla.

Y el dolor, es al mismo tiempo, estamos libres, nos amamos, nos queremos, nos deseamos. Si, si, si. Pero no, no. 

No.  

Ya paso el tiempo, ya ese corazón esta viejo y herido. Caminamos diferente, vos mañana te vas a otro país, y yo recién llego. 
Me besas, y Dios, hay fuegos artificiales, es mágico, tu sonríes y me atrapas. Yo me rió entre mi despedida y tu eres mío. 

Y nos vamos.


T.A.