domingo, 29 de diciembre de 2019

El desterrar

No recuerdo tu sonrisa con los colmillos, ni tus manos secas en mi piel o tu forma de hablar. 
Lo que me queda es el modo que te negaba las pequeñas felicidades porque tenia demasiada vergüenza de que me veas libre y me encierres. Estoy repitiendo las veces que me distes chances y yo era un jugador ciego y obtuso que decidió participar demasiado tarde. 
Me encuentro en este instante donde tu te reías con esta facilidad en la cuales muchos se detenían a verte pero yo solo tenia una encrucijada en mis ojos. 
Estoy en esta situación donde te estoy extirpando de mi al costo de recordar cada error que cometí al temerle el triple de su valor al amor. 


T.A.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Dolor

Luego de ti caí en el abismo, perderte me dolió en las fibras de mi alma, me dejo mudo y sin hilos.
Me partio en un ser que no sabia vivir. 
Por lo que se me hizo fácil el nadar en aguas profundas, decir si se volvió mi palabra favorita, aceptaba el alcohol, las drogas, los cuerpos pero no el dolor. 
Tu me dejaste con esta herida que no cerraba, que latía detrás de mi corazón y me acosaba con recuerdos de tus palabras y tus ternuras. 
Nadie me podría replicar cuando ahogue lo que pude y mas, en lavandina y gasolina. 
No tenia manera de evitar el humo y el frio en el verano, cuando tu desaparecer me había dejado entorpecido y desesperado. 
La excusa era la mas vieja y correcta de todas, te había amado impulsivamente y endemoniadamente y me habías dejado en la esquina sin salida y salvavidas. 

TA.


miércoles, 25 de diciembre de 2019

Mi culpa

Era joven e inquieto cuando te encontré bebiendo en el bar. Estaba tratando de escapar de las mentiras que vinieron a buscarme y estabas fumando con los ojos cerrados. Era un Domingo después de las doce, el invierno era fuerte y la gente bailaba.
Estaba confundido y torpe cuando conseguí que hablaras conmigo. Era una obsesión esperando que sucediera, estabas nervioso y con el tic de tus manos. Parecía que te faltaba nicotina.
Nos conocíamos sin decir una palabra, no lo dijimos pero lo sabíamos.
Eras juegos y directo, mis manos se quemaron una, dos, tres muchas veces. No fui yo siendo yo, sino que fui yo siendo estúpido. Querías probar lo que estaba sucediendo, pero estaba buscando ideas diferentes y mi muñeca tenía marcas de quemaduras y todo estaba retorcido. Todo fue mucho y  demasiado lento.
Me estabas haciendo reír y cada vez hacia más frío, tu humo desaparecía y tu nombre sonaba extraño en mis labios, extranjero. No estaba prestando suficiente atención, estaba creciendo, aceptando lo que se hizo y ya no era yo.
Fui tonto e imprudente cuando me conociste. Sin embargo, esta vez fui sincero y correcto, y te llamé para despedirte. El círculo tenía que llegar a su fin.
Sé que eres la debilidad del año, que la kriptonita está contigo.
Sin embargo, no estamos buenos y deseemos suerte. Me merecía un adiós,. Dije que estaba creciendo y comencé a necesitar un cierre y no más fantasmas conmigo. 
Te dije que no eras tú y fui yo todo ese tiempo.


T.A.

lunes, 23 de diciembre de 2019

El inicio

Empece a remplazar las adicciones, empece a gastar mi plata en nicotina y chupetines. Inicie la campaña por borrar de mi cuerpo todo rastro de amor en mi, detendré la epidemia por el ultimo dedo que queda. 
Se acabo mi caminar que esta bailando con la locura y la obsesión. Se termino el modo que tu nombre era palabra fácil y dulce de mis labios. Le tengo que decir adios a la manera que cantabas la misma canción tres veces y que tenias este tic nervioso con el pelo que me dejaba mal. 
He encontrado la manera de eliminar cada detalle que me dejaba con un corazón torcido y creer que el oxigeno no llegaba al cerebro. He empezado esta noción que es crecer, es madurar y aceptar. 
Es recordar que te gustaba The Smiths, es saber que tu cumpleaños es impar y te gusta mas el océano que yo. 
Lo empece a llamar aprender, a decir no cada sueño que me deja con arena en la boca y con brazos temblando en abstinencia. 
Comence a caminar en una pertenencia mía que no esperaba por ti en cada esquina. A mudar mi dirección, mi existir y mi piel para sobrevivir. 

T.A.


viernes, 20 de diciembre de 2019

Feliz triste

Estoy en esa felicidad que no se siente en el estomago sino en que queda atrapado en las costillas y esta siendo prisionero de las torturas de la mente. 
Y mis labios se estiran débiles ante la presión con mi hablar que se siente un relatar que esta quebrado. Luego me siento en esa extasis donde el vacío del edificio es tentador y los cuchillos bajos la lluvia hacen ruidos hermosos. 
Es de la felicidad que se entiende como una muerte en forma de chiste y no tenemos el sentido común de resolver el acertijo del dolor estomacal. 

TA.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Humanos

Los seres humanos me asustan al centro de mi corazón, me dejan temblando entre la piel y la carne. Con nariz arrugada y la sensación de error corriendo por mis venas. 
Jamas he encontrado la esquina en la cual taparme de ellos y tener el respiro. Me dejan con tres lineas rojas en los brazos y los pulmones abusados. 
Les temo en el sentido que caminan afuera de las manijas del reloj y mi estómago se hace un nudo para morir sin ellos. Sin embargo me han dicho que hasta el cielo y el infierno se ahogan en ellos y mis huesos se pudren por desaparecer de los monstruos de debajo de la cama.

T.A. 

domingo, 15 de diciembre de 2019

La lluvia

Y la lluvia era demasiado romántica para hacerme olvidar el modo que me hacías sentir. Me era imposible no pensar en el modo que me besabas y decías por siempre. Era saber que estabas pecando y aun me enamoraba.
La lluvia se trae con esa delicadeza de la cual me ahogo en la tristeza de La Plata los domingos a la mañana. Se trae el recordar que no me agarraste la mano y yo me canse de saltar demasiadas veces.
Me dejaba con la melancolía, de saber tu esencia, reírme contigo un rato. Y ser extraños por cinco minutos, y hablar de las estrellas un cacho. 

T.A.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Pais y pais

Te conocí entre av. Libertador y Ecuador 
entre un país sin elecciones y uno construido en corrupciones. 
Te conocí entre acentos y acentos donde dije: “¿No es que todos hablamos de las mismas raíces?” 
“Pero la sangre en la que crecieron fueron distintas” Es la repuesta que mi abuela da a la mosca que se posa en su piel seca. 
Te conocí entre que huias en mis calles para irte a otro que este se hundía mas rápido que el tuyo.
Me dijiste que te siguiera que las ratas huelen antes la putrefacción y que los buitres rodean antes de devorar, 
Sin embargo, me quede mientras tu cruzaste unas cordilleras que estaban en llamas y no escuche de ti mas. 
A el lo conocí entre unos arboles talados y esos caminos retenidos por peaje de piernas abiertas y el precio de tu órgano. 
Me advirtieron que de ahi no saldría vivo, no obstante les explique que de donde huía no había mas vida por la que sacrificar. 
Ellos me conocieron entre mi país que cerraba las puertas de todos los que buscaban sobrevivir pero que demasiado tarde vieron la sangre correr. 
Y ahora les digo que me conocieron entre país y país, que estaba moribundo y gimiendo porque los dados estaban lanzados y no había sombra entre todos estos pecados. 

TA.





miércoles, 11 de diciembre de 2019

El laberinto

Quisiera decir que aun estoy en las calles marcadas. Viste las de las con cruces en google y de aquellas que digo: “Rapidito, rapidito que la muerte es mas cómoda” Son al igual que un laberinto. 
Estoy en su esquina y luego te tengo herido en mis brazo. Ee ahi estoy esperando en la plaza y tu estas en la esquina opuesta agarrandome para que no me pierda. Y no es que tiene espejos, no es que cierro los ojos y no es verdad. 
Es que somos nosotros, estamos cruzando la luz en verde mientras temblábamos del miedo. Y luego, estoy fumando y lamentando.
Me tienen sin salida, cómplices del castigo y el crimen, los caminos los tengo marcados de ruta a fin y me estoy cayendo de rodillas. 
Estas calles están malditas de Cordoba a Santa Fe. Y te tengo en Callao como si cierro los ojos estas en Suipacha y Jujuy. Si me detengo te tengo hasta en 52 y 1, al igual que en 550 y diag. 74. 
Ya que no hay un fin. 

T.A.


domingo, 8 de diciembre de 2019

Letras


Su nombre empezaba con I y eso es todo lo que se necesita saber para comenzar. Conocernos fue simple lógica, fue olvidar como sucedió de simple, eramos demasiados distintos y similares para funcionar en forma que no fuera chispas y una maldad innata de ambas partes. 

A el le encantaba fumar durante la lluvia, y tenia algo pretencioso en su caminar que creía que atrapaba la desesperación del solitario, yo detestaba que hubiera un sentido en ello.
Mi nombre empezaba con T, me gustaba la lluvia por que era el momento que no había nadie y uno podia ser melancólico sin disculpas. 

Eramos distintos en las maneras básicas y eso lo notamos desde la primera ves que nos cruzamos. 

Si I fuera honesto me llamaría lamentablemente patético, de esos románticos derrotados por un primer amor fatal, diría que en mi había una sed de Marte. 
Tarado me llamaría mientras sonreiría porque hubo momentos, cuando los ojos estaban de vidrio y mis movimientos eran los de la pluma. 
El hablaría de que en los momentos que me permitía sonreír y disfrutar, de esos en que la mente se partía y lo dejaba maravillado con la complicación de mi existir, en esos el diría que seria Terrible. 

Y no fuimos, no estaba en nosotros escupir lo que nuestro corazón estaba sintiendo. 
Por lo que el baile fue mas complicado, dañino, y de ciego siguiendo al sordo. Eramos desastrosamente graciosos donde cuando aun contábamos con amigos que nos pegaran en la nuca por nuestros errores nosotros seguiamos encontrando la salida pero jamas a nosotros. E I estaba a una pared, a un eco de mi voz, a una pisada que era un rastro,  por el cual me observaba con duda y seriamos obvios por quince minutos. 

Si yo pudiera dejar el dolor correr diría que nunca lo ame. 

Dios eso es horriblemente peligroso y de una vez cada cien años. 
Explicaría que el me encanto por que me enseño a reír, me dijo que era fácil con un paso a la izquierda y otro a la derecha. Me ayudo en superar y creer en otras oportunidades, para mi era Increíble en las épocas oscuras. 
Quizás hubieron tres a cinco sonrisas tristes porque sabia que tenia este veneno, esta ceguera donde me dejaba mal parado. Y sabia que en realidad éramos estrellas paralelas y quizás sabia que seria Imposible. 

Nos veíamos a las noches, era los pocos horarios que tenia y los descubrí tarde. 
Lo tenia en las veredas, con mis amigos distanciados y estaría en busca de unos ojos cerrados mientras el estaría entre miles y encontrado con el centro en el. 
Era terriblemente joven con la rebeldía en sus venas, estaba hablando esperando que alguien lo escuchara. Era en esos momentos que nos conocíamos. El con la insistencia de sus preguntas y sus sonrisas derechas, el que no se detenía.

Y el Temor que corría  por mi era el que los ciervos compartían.

El no decía T, no era de utilizar mucho mi nombre luego de que lo saboreo y sonrió todo dientes. El me llamaba como dueño a mascota perdida y no encontraba la forma de ofenderme cuando yo a el le decía I todo el tiempo. 
Se me era imposible de que no se mostrara en mis acciones y con todo abierto. Pero, no equivoquemos, era seis veces mas malvado que el. 
Con que lo despreciaba mas de lo que podia ser permitido por ser querido. Por que era frío que dejaba sus dedos negros y nunca me salió bien explicar con hablar cuando el me entorpecía la lengua.

Nos empezamos a enredar, dejando de respetar horarios y el en la luz naranja del sol se veía lo mas cercano a felicidad. Con los ojos cansados y los labios quemados. Estaría buscando el quemar del sol por tener unas tres a diez horas de ojos abiertos. El tenia su Itenerario, mientras que yo era un Trastabillo.

En las esquinas de Callao estaba buscando zapatillas y yo me había dejado caminar entre treinta y cincuenta cuadras. Por que los edificios eran altos y alguien debía tenerlos en su memoria para relatar del ladrillo en los dedos y las bocinas que resonaban de norte a sur. Nos quedábamos de treinta a una hora hablando de todo menos de lo que buscábamos decir en verdades. 

Y estaríamos en un banco, de esos de madera que antes solían ser verdes, y nadie les daba el permiso de jubilarse. Que I tiene el brazo doblado, el sol esta quemando los ojos a mi, y me dices todo lo que tenias oculto. Lo describes como si fuera un relato de antaño y uno de aquellos leído en los periódicos, me lo dices por que sabes que lo es Todo. No te respondo, nunca fui bueno para eso, para mi era lo Incomodo. Donde el era elocuente y terriblemente desgarrador, sin embargo yo seria Incapaz de poder respirar. 

El banco se volvería en una cruz de nosotros que no llegaríamos a superar, y el marcaría como final. Nos fuimos acortando, perdiendo en esta idea de que espacio era Ilusión y que éramos Infinitos. 

Las calles de su barrio para el nunca fueron conocidas, diría que tienen unos cuantos metros y mostraría que el sol dañaría sus ojos. También caminaría lo suficiente lento para ir perdiendo semáforos y me diría que nos habíamos perdido. 
Ahi diría que fue la ultima vez, en esas donde todo quedaba cerca de mi y tu. Donde sabia cada esquina con sus secretos y algo de valor había enterrado en calles muertas y renovadas. 

Había sido un Torpe en meter esperanza en calles que aun acosan a los débiles. 

En un momento nos dejamos de llamar I y T. Se empezó a volver cotidiano y nos olvidamos de ellos. 
En un pestañeo éramos letras incapaces de modular, las calles de lluvia eran horriblemente melancólicas sin el aroma a humo de fogata y las caminatas por sus calles se verían inconsolables. Estábamos destinando a dañarnos las membranas al exterminar de nuestras palabras. 

Irrevocablemente destinados a terminar.


T.A.


sábado, 7 de diciembre de 2019

El baile

El saber que una mujer enamorada de uno esta es ver la manera en que no se esconde. Que el sol que te han mencionado es ella sin sombras, por que en ti se ha quedado en desvergüenza y abandono. En ti ella no puede cometer la simpleza de mentir, ella te deja sin palabras cuando baila al igual a una ninfa intoxicada. 
Y sabes que esos pies torpes, con los brazos borrachos y las caderas del universo están enamoradas de ti. Por que ya no tiene otro espacio de alegría que no sea tu a su alrededor. 

T.A.



jueves, 5 de diciembre de 2019

Estrellas

“Las estrellas están muertas”
Le digo mientras el esta prendiendo el quinto cigarrillo de la hora. Estamos sentados en el borde de la calle, esperando por un taxi y un micro. Estamos entre pitada y pitada, el un chico de ciudad y yo de pueblo. Estamos luchando contra marea y viento por sostenernos en esta tierra que tiembla. Con edificios altos y el cielo nublado. 
“Y aun así son hermosas”
Me responde mientras me pasa la ultima pitada, esta siendo consumido mas rápido de lo común. Se para entre calle y calle, y se recuesta en la mitad de ella. La cerveza que traíamos esta tibia y seca en mis labios. Habíamos huido de la gente que susurraba en nuestro oídos de nuestra caída. Escapado de las manos que le agarraban la cadera y los besos que perseguían mi piel. Nos habíamos encontrado en una puerta y corrimos entre avenidas de luz verde. 
“Me recuerdan a nosotros”
El micro y taxi llegan mientras el prendía el sexto, en el momento que recibía una llamada desesperada de mis amigos. Estábamos dudando de las decisiones tomadas. 
El suelo se estaba abriendo para atragantarse en nosotros, y el me ofrecía su mano, un pie adentro y el otro esperando por mi. 
"Las estrellas están muertas y queda su eco, queda esa ruptura de nosotros" 
El me sonrie, como sol que desafía las probabilidades me pide que domine las olas por el. Me dice que las estrellas brillan contra pronostico por que buscan ser encontradas. Y estamos en un cruce de calles cuando decidimos escapar en un taxi de la ciudad a donde podamos brillar. 


T.A.

martes, 3 de diciembre de 2019

Buenas intenciones


La repuesta seria la mas clásica y la mas simple. Aquella que ella murmuro en voz quebrada e hippo en su garganta, y la que pocos le llegaron a creer. Pero por la cual todos sintieron su dolor y compartieron pena por la joven, era muy fácil su repuesta. Una tradición entre esta gente, y una que proclamaba todo inocente, aun cuando quizás ella no lo fuera.
Por que todo había pasado demasiado rápido, en un momento eran las ocho de la mañana y tenia el día por delante. Con los horarios ordenados aunque fuera verano y ese sol caliente la tentara en dormir un rato mas, en disfrutar el arrastrar de las horas y poder descansar. Tenia todas las oportunidades ahi, sin ningún apuro, no obstante su día empezó a las ocho. 
Y algunos ya estaban debatiendo si quizás, si hubiera elegido otras horas mas de sueño, si hubiera disfrutado el verano, la repuesta de ella seria diferente. Pero bueno, su trabajo al fin del día no era discutir tales posibilidades, por lo que ella continuo, con su estirar, su trotar, su jugo de naranja de la mañana, el alimento para canarios y el del gato 
(¿Y es que no había una advertencia ya ahi?) 
Se fue moviendo sin ver el reloj por que ya sabia todo de memoria, era el día de cuarenta y cinco minutos en la ducha porque era mas dedicación a la piel y mas tiempo al pelo. El momento donde tenia una hora para desayunar aunque le dedicaba solo unos quince minutos, y ellos querían evitar el bostezo no obstante era una joven de veinte años con una vida en normas y pasos a seguir y un verano muerto. Y aquí decidían que no, no había posibilidades para evitar la repuesta, solo que la repuesta sonaba mas hueca y falsa.
Y ella lo intentaba, en vender mejor la historia, en que creyeran sus lagrimas y que su respiración era asustada y nerviosa y no una actuación. Sin embargo sus ojos no la veían y sus oídos se habían tapado y sus razones ya no servían, aunque ella persevero y siguió relatando. 
Tenia que levantar la voz y llegar al momento, de manos en la muñeca, la voz levantada y los pelos de punta, en el vacío en el estomago y los pies de cemento. Así hacerles comprender de que no era un miedo irracional, era con uno con el que se vivía y se sabia. Del que por tiempo se había olvidado, por que estaba todo tranquilo, mejor, y era verano. 
Ellos aun no escuchaban.
Se relamió los labios y oculto sus manos que se retorcían en sus piernas, aun estaban del color de óxido y se pegaban a su piel, se sentían congeladas y duras. Si las veía por demasiado tiempo ella lo recordaría, en flashes, gritos, el suplicio de: 
“No, por favor no, para, detente, basta” 
Si veía las manos por demasiado tiempo todo volvía a ella y cerraría los ojos hasta que escuchara el tap tap de la lapicera golpeando a la mesa y los ojos aburridos de ellos que aun estaban ahi hasta que ella terminara. Para grabar lo que ella denunciaba que era la verdad pero que ellos ya no creían, y ella quería gritar injusticia y maldad, y ¿Por que ella? Demandar un cambio y ayuda, aunque sabia que era en vano y solo se mordió el labio y continuo.
El almuerzo fue pacifico, frutas, con la aparición unos minutos antes. Justo cuando ella se estaba sentando, de ahi uno diría que los eventos se desarrollaron pero no, de ahi los eventos solo se despertaron, con acusaciones, y golpes a la mesa. Escupidas de palabras y platos rotos, con las pisadas fuertes en el piso y las puertas cerradas con traba, ahi fue el inicio, y una advertencia. 
¿Y los vecinos? ¿Los amigos? ¿La familia? 
No se podia decir que todos eran ciegos o sordos, que nadie los escuchaba a las dos de la mañana, que no notaban el respirar roto y el agarrar de las costillas, en el asombro de los cumplidos y el encorvamiento de la espalda. Nadie podia negar saberlo y sin embargo nadie había dicho nada, y ahora ahi podríamos apuntar el inicio, la culpa, pero ellos solo fueron gente con culpa moral. Sin forma de acusar y ella era el resultado de ello, los hechos de ese día era la consecuencia de su silencio y ahora a sus amigos, vecinos y familiares les quedaba suplicar y excusar con falsas palabras y bocas llenas de telarañas.
Fueron cinco horas mas tarde, con la música a toda volumen, el vibrar de las ventanas y una mezcla de alcoholes, el dormir de los demonios y el pensar de la seguridad. Es ahi en que verdad todo sucedió y ella ya llevaba tres horas con ellos en esa habitación contándoles todo, respondiendo sus preguntas, dejando en claro, como es que se desarrollo tan rápido. Un crujir en una madera del comedor, el vaso que se cayo de la mesa, el pelo tirado de las puntas y un grito que la mano ahogo.
Ahi ella lloro, tapo su boca con las manos ensangrentadas y ahora su labio tenia sabor a cobre y culpa. Ahora sus lagrimas eran de un color rosa apagado, y los hombres la miraban, aun aburridos sin embargo tuvieron pena y le dieron un pañuelo el cual agradeció y utilizo. 
Se tomaron cinco, para respirar para estirar las piernas, y ella respiro, estiro las manos en las piernas y miro a la pared gris. No queriendo cerrar los ojos, espero hasta que volvieran con una taza de te caliente y prosiguieron. 
Podría decir que no hubo una planificación, fue demasiado brusco, demasiado violento y rápido, eso es la clave en todo. Fue demasiado. Un momento había crujir en las paredes, gemidos y suplicas de por favor con perdón, había sangre en los pisos y las manos que intentaban alejar. Había un brillo de temor en los ojos y un placer en eso, había una desgracia en todo, y fueron palabras con malicia y locura. 
Las luces azul y rojo, el grito de la gente, la puerta tirada abajo, el gato maullando y el canario volando por la casa, la música vibrando en las puertas y en la casa, y estaban en las escaleras.  Ella agarraba la taza mas fuerte, las manos transpiraban, y a dos escalones, es que se detuvo, la rapidez de la situación, con un grito ahogado, el sonido de un animal herido, el silencio en la respiración de todos y el simple clac del caer de un cuchillo. Y había terminado.  Con luces, policía en la casa y ella parada al lado del cuerpo. 
El relato estaba completo, había contado de inicio a fin, y ellos estaban en silencio, ella los miraba, tomaba lo ultimo del te, esperando, manteniendo su repuesta. Uno de ellos suspiro se fue a la puerta la golpeo, se abrió, le pasaron unas fotos y volvió. 
Tiro las fotos en la mesa con unas declaraciones y ella lo vio todo, no en flashes, no en sus palabras, no en su memoria, sino en esas fotos y papeles. En los moretones de su cuerpo, en la sangre en su ropa y los ojos celestes que estaban vacíos, ella acariciaba esa ultima foto. Donde los ojos miraban al techo, donde estaban perdido y aun con rastros de dolor y temor, aun con desesperación. 
Sus dedos se arrastraban por su cara, mientras leía las declaraciones, saltando de las palabras de: violencia, posesiva, celos, malicia, abuso, dolor, tóxico y culpa. Todos con culpa, los inmundos todos pidiendo perdón al final de su declaración, con un típico de: “Oh, Dios, ¿Que he hecho?” 
Y nadie les podia responder eso. Ella se perdía en ver la cara de el, del vestido de ella con salpicaduras de sangre, de las puñaladas al estomago y corazón. Los cortes en su cara y sus brazos, de ver las fotos con sangre en la pared, de los moretones en las muñecas de el, y en verdad todo fue tan rápido. El queriendo huir, y ella no podia dejarlo, no. No tenia sentido, solo se enojo y fue rápido, un cuchillo en la cocina, las piernas moviendo, y golpeando y peleando, y la música. 
Y es que es la verdad cuando ella les vuelve a decir a ellos mientras se van que no fue su intención, aun acariciando la foto de sus ojos muertos con dolor y tristeza.


T.A.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Carta a Eco

Mi Eco,

El amor me ha sido elusive y egoísta, tengo los moretones y las lagrimas como relato, tengo las fotos quemadas y los vicios en mi sangre. En un resumen estoy en sobredosis de lo que me ha quedado, lamentablemente como se sabra nada de ello ha sido amable con mi situación. 

Veras si pudiera te daría mi corazón para que lo examines y sigas las venas con arterias que relatan de Javier que tenia la sonrisa torcida y le gustaba destruir mis principios y revolucionarme. Seria extremadamente fácil dejarte ver a Lucas quien me hizo reír cuando mis pulmones eran de vidrio y era mas cómodo dormir que reconocer que mi corazón había dejado el alma. 

Hay una razón para todo, ahora eso lo se. 

Eco tuvo que amar sin corrección para volverse la enseñanza de los románticos, Narciso tuvo que ser banal y egoísta para advertir de que el corazón es un órgano egoísta e irracional. Fueron sacrificios de su época para que fuéramos mejor, sin embargo aun estoy en la habitación con tus brazos en mi cadera y estamos en el beso del cual me arrepiento de haber huido, aun tengo las palabras con las que me llamabas y tu nombre es alcohol en mis labios. Aun no había aprendido de mis predecesores. 

Mi Narciso me dejaste con un eco sin corrección en mi corazón.

Me has dejado desolado y la ciudad de La Plata esta enterrada en las lagrimas de sangre del dolor que me causaste, creería que por eso me tuve que mudar lejos y cerca tuyo. Me arrastre en tres años de tortura para salir del otro lado con una cruz que se había imprimido en mi piel, no era quien tu conociste, menos quien mi madre crió y aquel que mis amigos querían. 
Sali eco distorsionado en que no nos podia ver mas. No tenia mas la incomodidad en mis huesos porque tus ojos estaban hambrientos, no tenia la mentira en los labios porque tu no sabias hablar verdades, ahora si sabia decir no y arrepentirme de mis pecados. 

Jamas fue fácil.

Cruce veinte veces la cuadra, evite amigos, corte llamadas y me queme el pelo, fue una tortura la de sanar sin tu a mi lado. Fue una guerra despegarme del árbol en el que me oculte para amarte por unos segundos y años mas, creo que si volviera ahi podría encontrar las marcas de mis uñas que no querían dejarte ir. 
Pero si tu pudiste dejar tu reflejo yo debería soltar el fantasma macabro que se reía cuando mojaba la almohada en suplicas por ti. 

Mi bello Narciso, este no es nuestro fin, somos hermosos y terribles, no tenemos fin, borrar tu nombre de mis labios me los ha quemado, escupir maldiciones a tu existencia me ha destruido caminos y sonreírte cuando me hablabas luego del adios me ha dejado quebrado, no obstante somos montañas, somos lecciones, la repetición de este siglo que esta destinado a suceder, puesto que el amor es un juego de dos adictivo que no se vuelve viejo. 

Soy feliz, soy impuro e imperfecto, soy tuyo que esta sentado en un banco del parque San Martin dándonos una ovación de pie y cierre de cortinas, pero jamas un fin. 

Hasta la eternidad mi Narciso.


T.A.