martes, 26 de febrero de 2019

Carta a mi Narciso

Mi Narciso,

En repuesta a tu pregunta de hace tres meses: 

Amaba tus fotos de nubes,  la forma que usabas palabras viejas y como bajabas tu voz para dejar en claro tu punto para al mismo tiempo sonar condescendiente.  Aunque solía odiar  la manera que reías tan libre, tontamente y ciegamente que resultaba hermoso, era como si la oscuridad te hubiera bañado en oro. 

No me fue difícil porque tu siempre me estabas decepcionando y yo siempre estaba asustado, de ti, de el, de bailar y quedarme. Y tu dejaste de intentar y yo deje de seguir esperando, era mejor en amando odiarte y sobre pensando nuestro tiempo que pensar en ti..

Así que ahora, he empezado a detestarte creyendo que eso seria fácil, maldiciendo la forma que tu nombre sonaba, los sweaters con el olor a cigarrillo, el fin de un día sin verte, se volvió una costumbre, no me dolía, no lo sentí mas que como si faltara una pieza de un rompecabezas.

Pero extraño la manera que agarrabas mi muñeca, jamas mi mano, lo lejos y mas allá que irías por un amigo, tu temperamento corto con tu gritar y pelear, extraño la manera en la que eras frío y distante pero siempre cálido. 
Estoy extrañando tus abrazos y tu crema de afeitar, extrañando mi nombre en tus labios y tus maneras perversas de demostrar amor, estoy extrañando al punto de no poder respirar. 

No te puedo odiar, es imposible, es desear que la tierra se deje de mover, despertar sin te y miel, olvidar el color de tus ojos. Si pudiera no lo haría, seguiría doliendo y llorando, sangrando, transpirando que odiándote. 
No puedo crear esa foto torcida de ti donde no me abrazas hasta que me duerma, no me dices de los planes de escape para mi y donde te decepciono una y mil veces y tu si te rindes. No puedo creer que existe un monstruo de ti que pueda odiar.

Porque amaba la manera tonta que bromeabas, como venias con moretones y sangre sin explicaciones. Las canciones que te gustaba cantar en una dulce voz baja y mi nombre en tu mente, eran mis canciones de ansiedad de la Nueve de Julio. 
Aunque, mas que nada amaba a ti conmigo, éramos asombrosos, una estrella fugaz, un inicio con un fin y te extraño cada día, segundo, minuto y mes,
por lo que jamas podría odiarte, Mi Amor,

Tuyo,


TA.

lunes, 25 de febrero de 2019

Primer beso

El me beso inesperadamente,
lento y perfecto,
queriendo afirmar que existíamos,
curando las heridas invisibles,
borrando los recuerdos de los predecesores,
me beso como había soñado cuando era pequeño,
simple y fuegos artificiales,
me beso para que yo no lo dejara ir. 

T.A.


miércoles, 20 de febrero de 2019

Un pecar por amor

He pecado,
el momento que olí tu aroma
y sostuve tus manos en las mias,
caí a los fuegos del infierno y queme mi alma,
ahi me encuentro cada noche que cierro los ojos,
por haber elegido a alguien como ti para amar,
tan imperfecto y cruel para mi corazón.
que lastima respirar
me dejas ansiando por mensajes que nunca llegan
con las dudas que emborrachan mi mente,
y no creo que la tortura acabe cuando he quebrado mandamientos por el.

T.A.

domingo, 17 de febrero de 2019

La corrida

Inicia a los cinco años, con corriendo por el pasillo, son las siete de la mañana, están todos durmiendo, es un domingo, y hay una importancia en dormir, en descansar, pero es Navidad, y los niños no descansan, el primero en llegar se desliza por el piso y hay regalos debajo del árbol y a su alrededor.
Después de los niños llegan los adultos, a paso ligero y controlado, sonriendo con la sorpresa de la inocencia y alegría compartida.
Esa fue la primera felicidad.
A los nueve años, hay un desconocido en los pasillos, un niño con la sonrisa torcida, dos dientes menos, y un tartamudeo en su hablar, nadie le habla mucho, por que todos corren, todos son la mancha y el pato ñato, todos les importa mas el juego que el hablar, nadie se aprende su nombre, pero. Pero hay un placer en cuando dice que se llama Lucas y descubres su pasión por el futbol, hay una pequeña danza en tu estomago que no llegas a comprender.
Ese fue el primer chico que te gusto.
A los trece años, estas en los cubículos de los baños, con las rodillas al pecho y la cara oculta, te muerdes los labios, las lagrimas corren de tu mejillas a tu cuello y siguen su camino, cuando escuchas pasos que se acercan, aguantas la respiración y esperas que no te escuchen, aunque una parte de ti grita por que te descubran. Pero ellas se van y tu sigues llorando, el corazón late fuera de tu pecho, y tus oídos solo repiten las palabras que escuchaste entre los pasillos, en los labios de tus amigas, en las mentiras que no creías. 
Te quedas en ese baño hasta que te encuentran y dices una mentira que será costumbre.
Estas bien.
A los diecisiete años, corres mas rápido que el resto, no tienes demasiado amigos y ya no te importa demasiado, la profesora te complementa por tu velocidad y tu solo lo haces para alejarte del resto, en el pasto apoyas tus talones y vuelas, vuelas lejos de ellas, y sus mentiras, corres de los gritos de tus padres, te apuras en abandonar ese lugar, y corres veloz y distante, y ganas premios, sales en periódicos, hay una promesa en ti, y no llegas a explicar como correr es todo, lo que amas, lo que sos, lo que te define y te salvo. Hay veces que corres sola a las cinco de la madrugada, a las once de la noche y a las diecisiete de la tarde, corres por que es vida, y has decidido vivir.
Es cuando encuentras tu pasión en la vida.
A los veinte años, dicen que estas hecha para grandezas, que tus piernas son oro y tu respiración esta controlada, tenes un equipo a tu espalda y descubriste gente que ama tu pasión, has crecido, has aprendido y evolucionado, eres buena, eres  excelente y quieres ser la mejor, entrenas sin detenerte, le pediste silencio a tus padres, tu colegio lo borraste, tus amigos cambian demasiado. 
Eres el temor del mundo, vas por el oro, eres aquello que los asusta cuando corres, con las piernas fuertes, pisadas sin dudar y los listones se rompen ante la fortaleza de tu cuerpo, el mundo grita tu nombre, tu país te celebra, pero tu no te detienes, sigues la corrida aun cuando la gente te persigue, quieres mas, tienes hambres, has crecido de dolores y ahora te vas alimentar el mundo, mas rápido que el antílope, quieres ser la cazadora, inmortal y una leyenda, has roto récords, hay niñas que quieren ser vos y aun no has acabado, aun sigues.
A esta edad descubres la competencia y la sed.
A los veinticuatro años, empiezan a hablar de vejez, de retiro, de piernas cansadas, daño a las rodillas, y tu, tu solo les sonríes, estiras, te pones derecha, y le ganas a las jóvenes promesas del mundo. 
Ellos querían el mundo y tu les has dado una galaxia, nadie te detiene, no hay palabras que te contenga, has descubierto amigos que aun persisten, tu familia se mantiene contigo y,  has descubierto que aunque el amor no conquista todo, si sobrevive todo, si están juntos, y es importante, es una motivación, y mas de lo que tenias a los catorce, a los siete, a los diecinueve, y la gente aun habla detrás de tu espalda, aun hay murallas, y las heridas duelen. 
Sos la reina de lo que querías, pero estas cansada, necesitas luz, paz, vida y lentitud, no te has detenido a disfrutar, lo pides en silencio, con un por favor y gracias y te tomas un año, la gente teme, tiembla, diciendo que es tu adiós, que la juventud en ti ha acabado, tu solo te alejas sin apuro.
Por primera vez disfrutas tu vida
A los veintises años, es tu regreso, el mundo menciona tu nombre con adoración. No obstante no lo dicen con miedo, lo dicen asombrados y en misericordia, no esperan mucho de vos, estas ahí por promesas por cumplir, y por un deber que ellos te tienen que cumplir. Tu los dejas, dejas que sigan con sus historias, que no sos quien sos, que vuelvan a hablar tus amigos del colegio, que hablen de la rodilla, que lastimen y hieran lo que no saben, por que tu corres, corres cuando no ven, a la noche con el atardecer, de la salida del sol al mediodía, no te detienes, y los premios no te importan, quieres tu pasión, con la sonrisa en los labios, los pies ligeros, el polvo se lo dejas a tu contrincantes, corres con el viento, tienen nuevos apodos para vos, y recuerdan quien eres, ahora temen decir tu nombre y tu competencia te observa con envidia y los cubículos del baño es donde te preparas antes de toda competencia, dicen que alguien te detendrá, que el futuro es mas veloz, pero tu, tu siempre terminas primera, y le dices que tu eres el viento, la naturaleza salvaje y que eres mas veloz que su cobardía.
Es la vez que les ganas a todos.
A los treinta y uno años, te retiras, simple y sin noticia, lo dices de pasada en una entrevista, en una carrera en una ciudad, con tu esposo en el publico, tu familia esperando y los amigos felices, lo dices sin comentarios y con brillo en los ojos, se lo comentas como un extraño y los dejas donde habían iniciado, tu nombre aun sigue en los labios del mundo por meses, por años. 
Pero tu vida con ellos termino, aunque, aun corres, corres de mañana, sola, con ojos cerrados, los dedos sueltos, el pelo en una coleta y veloz como el viento, hay gente que te observa y se detiene, es un baile, es gracia y elegancia, es hermoso y perfección y cuando corres, es cuando tenias cinco años, primera a los regalos, es a los nueve detrás del chico con el tartamudeo, a los trece de las traiciones, a los diecisiete por una libertad, es correr por todo lo que sos y la gente observa pero a ti no te importa, tu te liberas y sos hermosa, espectacular, terriblemente imposible. 



T.A.

martes, 12 de febrero de 2019

Demonios de la vida

Estuve sin dormir porque mis sueños tenían apariencia a pesadillas, y mis demonios no son silenciosos. 
Las canciones ya no me duermen y cuento hasta 10 por cada repuesta que doy, no esta siendo difícil ceder ante sus tentaciones, y aun así resisto.
Cuento 1, 2, 3 y exhalo para repetir.
Mis movimientos son ordenados y mi presencia se ve oscura, hay un delatar entre mis ojos y mis labios, del cual nadie esta hablando.
Aunque, hoy, hoy veo que mis demonios están bailando y celebrando con mi sangre.

T.A.


jueves, 7 de febrero de 2019

Complices

¿Cual es el plan?
Acido en huesos,
tierra en nuestras manos
mentiras en nuestros labios
y pecados en nuestra sangre.
¿Cual es el plan?
Incendiar nuestras casas,
vengarnos de nuestras heridas
beber nuestros demonios,
llorar nuestras agonias.
¿Cual es el plan?
justicia por nuestras manos,
injusticia en nuestras espaldas,
sirenas en nuestras pisadas,
el plan que elijas, ahi estará.
así que ¿Cual es el plan?

martes, 5 de febrero de 2019

Cambio

He decidido de dejar de ser como era y ser quien soy, lo que solía imitar era repugnante con sus: “Si señor” y sus sonrisas perfectas, con la ropa engañando el cuerpo y los puños con sangre nunca derramada y sabiendo de las traiciones pero nunca reaccionando, ahora los quemare vivo y bailare al tempo de sus gritos y me despertare borracho de la sangre de mis enemigos y sediento por mas, con la intención de doblar las reglas a mi voluntad y no ser una estrella en una galaxia sino la galaxia.
Esta sera mi revolución.

T.A.

lunes, 4 de febrero de 2019

El sol y el mar


Estoy sentada en un precipicio, con el constante clic clic clic de la lapicera que se balancea entre mis dedos, las hojas de mi cuaderno se mueven con el viento, mis labios ya deben estar violetas del frío. 
Vine acá hace unas tres horas ya y no me he movido, he repetido por lo menos cinco canciones, y el sol se está por poner, pero no me muevo. 
Estoy esperando a que las palabras se presenten y traigan una historia a mi mente que pueda traducir en tinta y dejar la permanente entre las hojas de un cuaderno que se esconde debajo de mi cama. 
Sin embargo, mi mente está pensando en bananas para el desayuno, el color amarillo de la campera y la distancia de las estrellas. Está pensando en posibilidades y varios inicios pero ningún contenido para el relato. 
El tiempo transcurre y el clic clic clic se vuelve insoportable, así que apoyo la lapicera entre dos rocas que tengo a mi costado, balanceo las piernas, suponiendo en las probabilidades de sobrevivir si me cayera ahora. 
Si por un terremoto o error me deslizara al vacío y al ruido de las olas golpeando las rocas, la parte lógica de mi cerebro sabe que moriría rápido y en un dolor de diez segundos que se sentiría eterno. No obstante la parte de ficción cree en las maneras de vivir y la vida que le seguiría a eso.
Veo al horizonte y puedo visualizar el reflejo del sol en el mar, soy testigo al momento en que el sol puede llegar a acariciar a la tierra. Son íntimos por unos minutos, con los tonos rosas de su rubor y el naranja de su amor, el agua que brilla con su luz. 
Pienso en la belleza de la naturaleza y del amor, de esos segundos de contacto y magia, donde se pueden hablar y se pueden enamorar, y sin darme cuenta, tengo la lapicera en la mano, y escribo. 
Tacho, escribo, con tinta en los dedos y palabras mal escritas, sin comas y puntos, escribo lo que mi mente me dicta. Dicta rápido. Los renglones se van completando, con la lengua reposando en los labios y los ojos sin pestañear que miran la hoja, pero no absorben las letras. 
Luego, miro al sol que lentamente se oculta detrás de su preciada agua, de su tierra querida para dejar paso a su amante la luna, sigo escribiendo, dejando que estos breves minutos me sigan alumbrando en el desarrollo de la historia. 
Lo siento en la punta de mis pies, y en los aguijones en mi estómago que estoy cerca, estas son las últimas palabras de mi protagonista. Irónicamente las primeras. Estoy nervioso y ansioso, estoy cometiendo más errores, aun así me apresuro porque la luz se me escapa y con ella mi musa. 
Escribo sin pensar e identidad, los labios están cerca, con la respiración agitada y las piernas dobladas, cerca del clímax, ahí no más, me tiembla la mano y debería tomar un respiro, pero en mi piel siento el frío de la noche y el agua está dejando de brillar. 
No puedo, debo seguir, no quiero, estoy ahí no más, así que continuó, él se está yendo, no obstante ella lo detiene, lo agarra, los rayos del sol se esfuman y casi veo la primera estrella, pero ella ya lo tiene cerca, sus labios están ahí.
Un empuje, y el relato estará completo, ahora siento sangre en mis dientes, siento mi corazón en la garganta y mi respiración está contenida, los dedos de mis pies están doblados y mi pelo baila con el viento. 
Él suspira su nombre, las manos de ella están en su cuello, frío y delicado, estamos cerca, casi, con las últimas palabras un eco en mi mente. 
Se va alentando mi escribir sabiendo que es el fin, mis piernas se mueven y en ese ah de beso, la luna aparece. 
Escucho otro clic y queda mi historia ahí, balanceada entre el sol y la luna, atrapada en ese instante y podría esperar a mañana y que me inspire una vez más. No obstante el casi beso de ellos es su proclamación de amor. 
Otro clic, le doy mi firma, clic, me levanto y me voy con mi sombra entre los arbustos y el cuaderno cerrado.


TA.

viernes, 1 de febrero de 2019

Definicion

No soy la mejor persona, tengo menos amigos que dedos en una mano, mis labios no han sabido el beso de un amor, y mis lagrimas tienen sabor a veneno, hay maldad que recorre mis venas y debo morderme los labios para no liberarla, y es perdón las 24 horas al día los 7 días a la semana, con una mentira en mis palabras y sonrisas en los ojos, no hay perfección en mi, con mis notas bajas y altas, las zapatillas rotas y la distancia en el cariño, no hay un pero que este por llegar, no hay necesidad de poner excusas, los que lo sepan lo sabrán y el resto es mío, quédate con el saber de que no hay una fuente de bondad en mi, hay un inicio podrido y de ahí nacen mis fundamentos.

T.A.