T.M
Recordarte para luego olvidarte
Te recuerdo en el eco del viento que arrastra tu nombre sin detención.
Te recuerdo en el crujir de la tierra que busca tus pisadas y en los labios que saben a sal de lagrimas, derramadas por palabras no dichas.
Te recuerdo cuando te olvido.
Cuando el tiempo se detiene y tu nombre suspiro.
Porque sueño de ti y me olvido.
Te recuerdo con ojos vendados que te buscan y no te encuentran.
Te recuerdo en lo que te olvido.
Hermosa ilusión
Se desnudo ante ti con ropa puesta. Te decía sus secretos de medianoche y empapaba tus palabras con lagrimas. Su respiración sin control en tu cuello ocultaba. Frases de cariño, temor y arrepentimiento te recitaba con cada latido que te robaba. Era hermosa y seductiva en las ranuras que te dejaba ver. Era una muñeca de porcelana que el viento soplaba sin temor y ella estaba rota sin reparación. Pero encontraste su primavera en otoño, la risa que florecia de su pecho y ocultaba los ojos de sangre, los labios que ahogaban secretos de sol naciente. Descubriste un corazón que ya no era tuyo y se lo diste.
Y ella, ella solo sonrío, con la felicidad del engaño mejor jugado. Estaba rota y te amaba y te deseaba y te prometía un mañana. Y sin embargo ella era algo roto que era hermoso y solo buscaba la música del quebrar de un corazón, las suplicas de su nombre en tus labios, sus garras bañadas en tus lagrimas.
Ella solo buscaba quebrarte y dejarte.
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