Recuerdo su nombre, empezaba con una letra del abecedario y termino con mi muerte, recuerdo su vida cuando despertó la mía, recuerdo tanto de el que es muy poco, recuerdo los recuerdos que le quedan a todos, los recuerdos que quedan luego del adiós. Espero que les guste.
-----------------------
En memorias
Sus labios en mis labios, son un recuerdo del pasado, los siento cuando mis dedos se posan en mis labios y una sonrisa de lagrimas se forma en mi cara, en esos momentos me acuerdo de la forma en que sus dedos recorrían mi cadera y escribían palabras de las cuales nunca me diría su significado.
En los pequeños momentos que cierro los ojos revivo aquello que hacia de el y de mi, un nosotros.
Recuerdo su forma de bailar que siempre parecía libre y sin coreografía, su bailar era risas borrachas y lagrimas en los ojos, era una libertad en sus movimientos que me invitaba a enamorarme de su espíritu y no de su cuerpo, era hermoso, no era atractivo, era hermoso por dentro y por fuera, un alma corrompida por la juventud aunque pura por la niñez.
Las noches en que descubrí el dolor en sus gritos y los llantos en su soledad, en esas noches me acuerdo la voz que me recitaba poemas que nunca se terminaban, solo se iban volviendo silenciosos y olvidados hasta que sus párpados se cerraban y ocultaban sus ojos del mundo.
El era imperfecto, no por la sonrisa torcida, o por la manera que tenia heridas en todo su cuerpo, sino por la manera que no tenia un corazón amable en el no obstante tenia un buen cerebro que compartía y cedía, el era extraño, incomprendido, perdido, y lo amaba, no, no lo amaba, lo quería y eso es mas honesto que amar, porque odiaba la manera en que pronunciaba mi nombre cuando se enojaba, odiaba la manera que se escondía de mi en las alturas que temía, odiaba la manera en que siempre me abrazaba cuando lloraba, odiaba las pequeñas cosas que quería.
Querer es mas honesto que amar.
Recuerdo la manera en que me escuchaba, su mirada estaría perdida en un libro, sus dedos jugarían con mi cabello, su pecho se bañaría en la luz del sol, pero sus oídos, sus oídos serian para mi, para cada estupida palabra que dijera ellos serian míos, capaces de repetir mis tartamudeos y mis mentiras, me acuerdo de la manera en que me respondía horas, días semanas, mas tarde con las mismas palabras, demostrando su atención a mi, recuerdo como nunca me sentí solo cuando hablaba de todo y nada y el solo escuchaba sin comentarios.
Lo que menos recuerdo, lo que me niego de hacer memoria, es aquello por lo que mis ojos huyen de los espejos, son sus ojos, sus ojos son lo que no recuerdo, lo que detesto, odio recordar, sus colores no me importan, no los recuerdo, quizás iniciaron verdes pero evolucionaron a azul y luego se volvieron en un perfecto marrón.
El color no describe lo que se veía en sus ojos, y en ellos se veía un mundo distinto, su mundo, el reflejo del lago donde el alimentaba a los patos, el reflejo del cielo con el que soñaba, el reflejo de mi sonrisa luego del primer beso, en esos ojos me veía a mi como el me veía y me veía querido, apreciado, acompañado, y por eso detesto recordarlos, detesto recordar que sus ojos veían y comprendían, que eran abiertos y buscadores, eran encantadores, lo que te atraían a el, en un bar solo lo verías a el, la sonrisa en sus ojos y el dolor en las esquinas, esos ojos místicos que se escondían en los poemas, esos ojos que se cerraban cuando me besaban, cuando mas quería ver su cariño en ellos.
Esos ojos que me atraparon y me maldijeron, ellos que me mataron tan dulcemente, como una tortura que viviría por la eternidad, ¿Por esos ojos? Haría cualquier cosa.
A el lo perdí, lo perdí como se pierde todo lo bueno en la vida, cuando uno lo aprecia, cuando uno se acostumbra, se olvida de cuidarlo, de apreciarlo, de buscarlo, y solo tuve que parpadear para recordar el constante eco de sus pasos alejandose de mi, no dio explicaciones, dijo que no podía con ojos cerrados, dijo que no comprendería, y me dejo, me dejo sin un corazón que latiera y una vida de recuerdos, de sus piernas en mis piernas y sus brazos en mi pecho, el recuerdo de su aliento cálido en mi cuello, sus besos en mis moretones, me dejo con una vida sin el, recuerdo tanto de el, cada pequeño detalle que lo convirtió a el en mi sol, lo evoco firmemente mientras veo el vacío de una botella el suave adiós de sus labios en mis oídos, recuerdo sus labios que rozaron mis labios y me mataron.
Recuerdo aun verlo en las esquinas pero perderlo en las calles, me acuerdo tanto que me mata.
T.A.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario