viernes, 16 de junio de 2017

Labios mordidos.

Atracción que se persigue, se corrompe y se reconstruye, es anterior a los sentimientos y mas fuerte que ellos, es una distancia de un respiro y es un corazón que palpita en contemplación del deseo en sus manos.
Espero que les guste.


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Labios mordidos:



Es Viernes, y como un detener en las manecillas del reloj, miro para la derecha y luego para la izquierda, y la calle esta vacía. 
Solo el silencio de mi respiración delata de que hay una vida oculta entre las ventanas del edificio y cuando parpadeo que te creo ver, cruzando en la esquina, el pelo negro, la piel pálida, los dedos nerviosos jugando con un cigarrillo que se destruye aun no prendido y cuando mis ojos se emborrachan en tu presencia es que veo tus ojos y se que no eres tu, que es solo una persona en la que vi el reflejo de ti. 
Y por una razón muero un poco.

En el suspiro de decepción me pasas por la izquierda, tienes la sonrisa torcida y los labios rojos, y mi corazón no se detiene, late entre mis venas y en mi cerebro, deteniendo mi respirar y atrapando mis manos en nudillos blancos, te pasas la mano por el pelo negro, y te escondes dentro del edifico a donde yo no entro. 
Y aun a calle abierta inhalo esperando atrapar tu aroma, pero se perdió en el tiempo y en el cigarrillo que apagaste, y cierro los ojos, queriendo no recordar la figura de tu cuerpo, olvidar la negrura de tus ojos, queriendo rechazar la atracción de tu cuerpo en el mío  y es fácil cuando huyo entre el mar de amigos que nos separa. Pero es complicado cuando miro a la derecha y tu miras a la izquierda y aun así nos vemos, dos segundos, mi corazón se detiene y el deseo, el deseo, lo siento como calor en mi cuerpo y muerte en mis labios y debo huir, huir lejos y distante. 
Porque muero por tus manos en mis piernas y mis labios en tu cuello, muero por el deseo de ser uno del otro y mantener en secreto el deseo del otro. 

No obstante lo niego devuelta cuando miro para la izquierda y sonrío sin pensar en ti, siento el calor en mi espalda de tu mirada y por eso me enderezo com gato en busca de la atención.  
Mas allá de que no deba, porque no se ni quien eres y tu no sabes quien soy, y huyo a cuadras de distancia creyendo capaz no pensar en ti, sin embargo entre el río y tu, recuerdo tu sonrisa y el sonido de tu voz cuando hablas, y no escucho las voces cercanas a mi, excepto escucho el repetir de mi nombre en tus labios y ya no vivo en la realidad, vivo en el mundo donde nuestras miradas no se dejan de encontrar, a la derecha, a la izquierda y al centro te veo mas allá de que te rechace, pero sos una fuerza mas poderosa que mi negación y negarte seria como morir sin ningún placer en el mundo.

Es Viernes y me encuentro incapaz de alejarme de aquel lugar, hay demasiada gente, demasiadas voces, aroma a cigarrillos, mentes borrachas y profesores gritando sobre las voces, pero aun así no me alejo, por que tu estas sentando en la ventana y yo en la vereda, y te veo mientras me ves, y ya ni ocultamos las miradas, ya ni negamos que tus manos juegan con tu pelo mientras mis labios se muerden, mis piernas se estiran y tu saltas de tu asiento y quiero, quiero, seguir pero no, no, no. 
Estoy con amigos, debo irme, tengo que irme, como tu te tienes que ir, pero Dios si es difícil  por que escucho tu risa, pura y quebrada y me paro, estiro la espalda y se que miras como yo miro cuando tu te ríes.  
No nos conocemos pero igual coqueteamos a distancia de una manera que ya todos saben si lo buscan, y los dos lo buscamos, este juego incorrecto tan desprolijo, cruzas a la calle donde estoy y no miras al cruzar solo miras un segundo a donde estoy y mis ojos siguen tus paso con deseo, con necesidad, y vas a doblar a la izquierda pero yo voy para el otro lado y nos morimos y es injusto y vos miras para atrás y yo, yo miro y sonrío porque no, no esta noche, primero acércate, primero pide y después veremos. 
Te vas con mis labios en moretones y me quedo con tu mirada en mis ojos.

El próximo Viernes, estoy sentada al lado de la puerta, y cuando entras, me miras y sonríes, y Dios, quedan seis Viernes.  
¿Cuando quebraremos?

T.A.


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