Demonios en mi
Y si ya no tuviera mas palabras, si mi musa se me escapo en un corazón roto y me quedara sentado en un escritorio con una hoja vacía.
Que dirías ahí de mi, tan triste y patético sentado sin luz y jugando con una lapicera que no sabe que escribir.
Por que ya ni los sentimientos tengo, ya las memorias están usadas y mis dedos no tienen imaginación.
Que pasaría en ese momento que ya no seria quien conoces.
Quisiera relatar historias de amor, tragedia, de amistad, pero no puedo, no puedo por que no quiero, porque no quieres, por que ya fue suficiente.
Ya debería dejar reposar las palabras e inhalar.
Estirare los brazos al cielo, con un cigarrillo en mi boca e exhalare el cansancio.
En una forma de cáncer, lo expulsare, esperando que quizás ahí mi mente se despierte, se libere, y cree.
Por que es como una comezón, mi escribir, necesito, necesito, como mi corazón late, escribir.
Unos dirían que es un tormento, uno que me deja con un vaso con alcohol y malas decisiones en mi cuerpo.
Sin embargo yo diría que seria una forma de limpiar mis pecados.
Hablar de besos en mis labios, de palabras suspiradas en camas frías, de sangre en tus manos y moretones en mis cuerpo.
Es una forma de volver infinito el segundo y dejar descansar el pasado.
Es solo una tortura si uno quiere, si uno lo vuelve a leer.
Si es que leyera sobre su sonrisa torcida, sobre sus labios en mis labios y el latir de mi corazón en su nombre, ahí si seria un castigo, una derrota, una traición.
Lo hago, pero no lo hago.
Por que que pasaría si ahora te digiera, que ya ni me acuerdo de quien hable, habrá sido sobre el de Marzo o era el de Septiembre, ya no me acuerdo, demasiada gente.
No tengo palabras para ti sobre el, sobre ellos, sobre todos, sin embargo sobre destruirme, sobre hablar de mi, tengo una y un millón, por que es demasiado fácil destruirme.
Casi como creer que me amaba cuando lo dijo, quizás todavía mas fácil, mas dulce.
Entonces no, no tengo mas palabras para describir por la décima vez como se sentía sus labios en mi pecho, no obstante, te puedo decir que el vaso ahora esta vacío y el alcohol ya no tengo.
Te puedo decir, que estire los brazos al cielo y que lo único que exhale fue humo, donde el cáncer se quedo como el demonio que me posee en mi cuerpo.
No ya no hay palabras, pero aun escribo, por que no me torturo en la lectura, sino que me torturo en el pensar del escribir.
T.A.
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