de rodillas y lagrimas en los ojos
ruega a un dios al que no ves
y haz tratos con un mal del que no oyes,
que sea lo que corre por tus venas
y que rompa tus huesos con sus temblores.
Dejate sentirlo, quiébrate y liberate.
Haz de este dolor tu sacrificio para motivarte
a fallar de nuevo hasta que sepas que haz hecho el sacrificio correcto.
T.A.
T.A.
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