No estoy molesto, ni siquiera enojado, no quiero venganza, ni tus excusas con los perdones huecos, solo estoy decepcionado en lo acostumbrado que estoy ante estas ocurrencias, cuando iniciaste con las acusaciones y las palabras dulces, supe ver el repetir amistades podridas.
No guardare rencor en mis memorias como olvidare nuestras alegrías de mis fotos, si es así como quieres ser, si es así como quieres tratarnos, dejare que sea así, que sea libre y puro,
Pero no vuelvas a mi, no menciones mi nombre y no me esperes, porque mis valijas están hechas, nuestros recuerdos quemados y tu existencia perdida en un vacío.
La traición de los confiados esta en mi ADN y tengo el arrastrar del reloj que me advertía del fin que me preparo. Guarda tus dolores, quédate con tu culpa y dejemos de ser niños.
Esto es el adios de las amistades.
T.A.
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