Se sabio
se la calma de la tormenta y no la tempestad,
espera en el acecho, con paciencia y cautelosa.
No hay un apuro, el tiempo no existe y la presión es tu mente.
Solo respira, expande los pulmones y contraelos.
detente, piénsalo.
¿Es esto lo que quieres?
Ahora, responde.
T.A.
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