Y el fracaso no tiene sabor a sal de mar con la oscuridad de puertas cerradas. Es el frío en la primavera con la lluvia en la noche. Es todo lo que te duele y no puedes explicar. Con el gemido quebrado que es tu alma muriendo. Es veneno directo al corazón que deja heridas en el pecho y no puedes respirar. Es todo lo malo en ti. Te consume de los huesos a la piel, hasta que seas un olvido de tu imaginación. Y se queda en el sabor de tus recuerdo. Es lo que mencionas cuando dicen tu nombre y las pesadillas que sueñas. Es lo que queda y no se olvida. Es un corazón roto por uno mismo.
T.A.
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