Ella esperaba alcohol en mi aliento y un cigarrillo en mis dedos.
Creía que tendría un trasfondo de un padre ausente, de abuso en mi cuerpo o mi mente. Con corazones rotos y algún tatuaje oculto en mi cuerpo, ella esperaba que mi comportamiento fuera fácilmente explicad. Que mi lenguaje salvaje viniera de peleas con los puños y mis demonios tuvieran una razón como la palma de mis padres.
Sin embargo luego de treinta minutos de hablar conmigo se dio cuenta que no había nada de eso en mi vida, que era un alma que había visto al infierno por observar. Cortes en los brazos de un extraño, el cansancio en mi primo, el temor de mi amiga en los hombres, con las palabras con cuidado de mi profesor. Había aprendido a ver la falla en cada ser humano, en como a veces mi hermana llegaba demasiado tarde a la casa y mi padre estaba en el hogar cuando mi madre no lo estaba.
Creía que tendría un trasfondo de un padre ausente, de abuso en mi cuerpo o mi mente. Con corazones rotos y algún tatuaje oculto en mi cuerpo, ella esperaba que mi comportamiento fuera fácilmente explicad. Que mi lenguaje salvaje viniera de peleas con los puños y mis demonios tuvieran una razón como la palma de mis padres.
Sin embargo luego de treinta minutos de hablar conmigo se dio cuenta que no había nada de eso en mi vida, que era un alma que había visto al infierno por observar. Cortes en los brazos de un extraño, el cansancio en mi primo, el temor de mi amiga en los hombres, con las palabras con cuidado de mi profesor. Había aprendido a ver la falla en cada ser humano, en como a veces mi hermana llegaba demasiado tarde a la casa y mi padre estaba en el hogar cuando mi madre no lo estaba.
De ahi nacían mis historias, no eran mias, eran de otros y yo las contaba. Las hacia mía y las compartía con los que la quisieran leer. No era mi culpa que ella creyera que en mi fuera encontrar un alma de compañía, alguien que la pudiera guiar en la vida y le digiera como traducir el idioma de sus demonios.
Era un clásico error que había visto cometer en todo aquel que alguna vez había leído uno de mis trabajos. Pero en ella, en ella había un destruir, un quebrar, en el momento que se dio cuenta que en mi no había una empatía sino que un hambre por su dolor. Había una derrota en sus ojos, al igual que si yo fuera su ultimo intento.
En su simple: “Por favor”
Entendí, que lo era, era la ultima oportunidad que ella encontraba en poder conseguir paz. En encontrar una explicación a porque le toco esa vida, a como poder sobrevivir. Como poder llegar al arte, a como encontrar alguien que no sintiera lastima, que no la contuviera, que pudiera estar ahi.
Sin embargo yo nunca había estado en ese nivel, había tenido suerte, mi infancia y adolescencia fueron felices. Tuve amigos, traición, abandono, cigarrillo y alcohol. Notas decentes con mascotas adoptados.
Entendí, que lo era, era la ultima oportunidad que ella encontraba en poder conseguir paz. En encontrar una explicación a porque le toco esa vida, a como poder sobrevivir. Como poder llegar al arte, a como encontrar alguien que no sintiera lastima, que no la contuviera, que pudiera estar ahi.
Sin embargo yo nunca había estado en ese nivel, había tenido suerte, mi infancia y adolescencia fueron felices. Tuve amigos, traición, abandono, cigarrillo y alcohol. Notas decentes con mascotas adoptados.
Pedi una cerveza al patron del bar y se lo di a ella, lo tomo con ojos cerrados, se quedo sentada por una hora mas. No hablamos, escuchamos la música pasar y veíamos la gente ir y venir. Ella aun esperaba que le confesara algún secreto oculto aunque al final suspiro y acepto la derrota.
Pero antes, antes me lo contó desde el abandono de su madre hasta su padre que bebía. Quien nunca le levanto la mano, ni le grito, el solo bebía. Tenia un amigo y había descubierto el cigarrillo a los doce, tuvo sexo por primera vez a los dieciséis. Estaba borracha y no lo recuerda, cree haber dicho que no pero también recuerda haber dicho que si, así que prefiere no recordarlo. Estuvo en una relación abusiva que duro seis meses, fue después de la secundaria, cuando aun no sabia que hacer de su vida. Era su compañero de trabajo que tenia ojos de color miel y el pelo rubio. El le enseño a tomar y conducir, los dos primeros meses fueron buenos hasta que una noche había tomado mucho y ella quizás había levantado la voz cuando no debía. Quizás era su culpa, quizás no, no sabia que opinar sobre eso.
Pero antes, antes me lo contó desde el abandono de su madre hasta su padre que bebía. Quien nunca le levanto la mano, ni le grito, el solo bebía. Tenia un amigo y había descubierto el cigarrillo a los doce, tuvo sexo por primera vez a los dieciséis. Estaba borracha y no lo recuerda, cree haber dicho que no pero también recuerda haber dicho que si, así que prefiere no recordarlo. Estuvo en una relación abusiva que duro seis meses, fue después de la secundaria, cuando aun no sabia que hacer de su vida. Era su compañero de trabajo que tenia ojos de color miel y el pelo rubio. El le enseño a tomar y conducir, los dos primeros meses fueron buenos hasta que una noche había tomado mucho y ella quizás había levantado la voz cuando no debía. Quizás era su culpa, quizás no, no sabia que opinar sobre eso.
Su amigo fue el que la saco de eso, el mismo amigo que la llevo a alcohólicos anónimos a los diecinueve años de edad y la ayudo a inscribirse en una facultad publica. El era lo único bueno en su vida, pero aun así no comprendía los días malos de ella y no entendía la necesidad de ella de evitar los psicólogos. De no caminar por las calles de Palermo y su odio por las canciones de los 50, no entendía por que los ruidos fuertes la dejaban tensa y a veces se encerraba en el baño por horas.
Ella leyó mis cuentos, los del abuso, los de traición con abandono, descubrió mis poemas de amores abusivos y no correspondidos. De dolores en los huesos y fallas en mi mente, y creyó encontrar su voz en mis palabras, un amigo en mis relatos. Y ahora encontraba una mentira.
Ella leyó mis cuentos, los del abuso, los de traición con abandono, descubrió mis poemas de amores abusivos y no correspondidos. De dolores en los huesos y fallas en mi mente, y creyó encontrar su voz en mis palabras, un amigo en mis relatos. Y ahora encontraba una mentira.
Por supuesto que al final de esto me tiro un vaso de agua en la cara, me llamo farsante y un hijo de puta. Estaba en su derecho tratarme así, si al fin del día tenia razón y no me importaba mucho. Cuando se estaba levantando de su asiento, aun maldiciendo mi existencia, le agarre la mano, y lo vi. Vi el brillo de la ultima esperanza, de que quizás, tal vez, probablemente, había algo roto en mi. Por que tenia la sonrisa torcida, los ojos oscuros y los dedos fríos: “¿Me dejarías escribir tu historia?”
Eso me gano una cachetada, mi vaso de gaseosa en el pelo y que escupiera la mesa donde estaba sentado. “Mira que cambio los nombres”
Me miro con asco y repulsion, pateo la silla donde estaba y se fue del bar.
Eso me gano una cachetada, mi vaso de gaseosa en el pelo y que escupiera la mesa donde estaba sentado. “Mira que cambio los nombres”
Me miro con asco y repulsion, pateo la silla donde estaba y se fue del bar.
La camarera, Samantha, paso rápidamente para levantar todo, limpiar la mesa mientras me dejaba una toalla. el momento que ella se retiro, saque de mi mochila unas hojas con la lapicera y empece a escribir la historia de una chica que tenia las rodillas quemadas.
Sangre en los puños y una boca sucia.
T.A.
Sangre en los puños y una boca sucia.
T.A.
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