A veces te extraño mas de lo que debería, donde sobrepasa las células que componen mi cuerpo y creo que emborracho a la gente alrededor de mis recuerdos.
En esos momentos veo en sus ojos el reflejo de los tuyos y no es que me duele respirar, me duele moverme, pensar, existir y vivir, me duele mi alma.
Y tengo, tengo que cerrar los párpados y ver luces en la oscuridad con tal de no recordar el sabor de la pena y el olvido que siempre esta detrás de mi lengua y en el camino de mi garganta. En esas veces donde es una sobredosis suelo perder el control del tiempo y el espacio y me encuentro en el banco donde hablamos por ultima vez, con los ojos rojos y las piernas cansadas, sin recordar que era lo que extrañaba.
T.A.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario