domingo, 12 de abril de 2020

La desesperación del mal nacido

En la desesperación de olvidarte me fui quemando, tomando de la botella y fumando a la muerte, estaba en espirales pintados y perdiendo en las apuestas. 
No se en verdad si buscaba simpatía o la perdición, pero si que callaba el sonido de tu voz y los colores de tus ojos. Era fácil existir en un mundo donde mi lengua no sabia del trabajo de tu nombre y que podía respirar. Me fui gastando, derrotando en las situaciones de ir viviendo por el dolor de olvidarte. 
Y no pensé mucho en consecuencias, escribiendo a mano izquierda y labios desconfiados, me había vuelto en lo predicho y un chiste sin risa. Lo hice por que no tenia las maneras de poder con la ruptura de mis arterias y el silencio de mis latidos. Así que había caído, había mordido y entendido. 

TA.

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