Ah, mi amor, sé que debería sentir vergüenza y pena por mi forma de caer de rodillas y estar devuelta con corazón en mano. Pero, se me hace imposible cuando soy valiente por sentir el pulso de tu cuerpo en mis manos.
Así que jamás me declararé culpable de querer saber cada secreto que te has olvidado y es probable que un cura mirara mal a tal audacia. Sin embargo, no puedo evitar sonreír y bailar al atrevimiento de desafiar tus ojos por conocer tu alma.
Es cierto que me has traicionado y decepcionado, pero mi mente aprende como recuerda. Por lo que no me volveré a arriesgar por quien no sabe apreciar a los desquiciados del amor.
Y aun así, quiero que sepas que jamas negare que fue extasis haberte conocido e intentado.
TA.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario