Me gustaste porque cuando la luna se robó la sonrisa, tú creaste una risa de las olas del mar
Me encantaste porque mientras el cazador temió los colmillos del león, tu hiciste un nido de las plumas de tus carroñeros
Me ganaste porque cuando era un eco incómodo que buscaba complacer tu me trajiste un reflejo roto y dijiste que Dios había muerto eones antes de que naciéramos.
Porque cuando todo lo que veía era daño y tormento, tu posaste en mi mano mi corazón y le diste nombre a cada arteria que había cortado.
Te elegí porque cuando todo el universo decía no tú, ni él, ni nadie tú fuiste como ganador de olimpiadas y agarraste mi muñeca para decirme que seamos nadie para que yo sea alguien.
Me perdí en encontrarme porque sin tu, yo no hubiera revivido
Ta.
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