Es la condenada lluvia la que me hace pensar en la ventana de tu cocina, esa que tenía humo de cigarrillo por aire y que si la abres se escucha más tu risa que la ciudad despierta en ruinas.
Pienso en la ventana que tenía todos los tonos azules que jamás existieron, en que era verano pero tenías puesto un buzo y yo tenía sed de una bebida caliente.
Se que no éramos más que nada y menos que todo, que la forma en que hablabas me sonaba a un idioma que no había aprendido y que todo lo que estaba sucediendo era una película que mis ojos volverían a soñar.
Y se que esta es la lluvia que jamas cayo ese dia, la que me recuerda a tus labios absorbiendo la nicotina mientras me desafiabas con tu sonrisa a decirte el amor que ni tu sabias, y es que se que nos quedamos junto esa ventana con las manos rozando y los pies apuntados a nosotros.
Se que podríamos haber sido algo magníficamente terrible sino hubiéramos esperado el diluvio que jamás vendría.
Y es que esta maldita noche de tormenta me deja preguntando si tal vez esta hubiera sido nuestra lluvia.
TA.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario