Quiero que mis manos sean fierro caliente y que tu piel desee mi tacto, quiero que seas polvo y mis huellas sean la evidencia que me condenen.
Quiero que estés en la Biblia como pecado y que me bañen en agua bendita, porque quiero que tu seas todo lo que alguna vez se prohibió y me mate. Porque tienes sonrisa de helado al sol y la voz de melodía de canto de iglesia, pero quiero que seas un dolor indiscutible, que la penitencia no se compare a la bendición de saber tu sabor y tu aroma.
Ya que estoy dispuesta a poner pecho enfrente si eso me gana un poco más de tiempo porque te quiero escuchar, recitar todo el diccionario con tal de tener tu fantasma en mi memoria.
Quiero que me enloquezcas y todo mi arte sea un reflejo de tu mirada en océanos que no se nublan y quiero que mis labios sean bañados en tu ácido para jamás besar a otro que no seas tu.
TA.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario