domingo, 20 de noviembre de 2016

1_ Piérdeme y encuéntrame


-Te amo

Así es como inicio y termino. 
Los dos estaban en una esquina, el esperaba un taxi y ella quería huir, miraba demasiadas veces detrás suyo para ser cotidiano.
Y el sonreía y esperaba, ella quería huir y abandonarlo y no dejar libre los secretos que sus ojos delataban. Cuando lo veían a el y solo a el y que el solo veía el paisaje. 
Ella veía atrás y el sonreía libremente queriendo escuchar ese secreto que ella ocultabas con dagas en el corazón. 

-Dale, dime

En sus dientes sentía el sabor a sangre porque había mordido demasiado fuerte. 
Sus palabras se las llevaron el viento pero se guardaban en eco en la mente de ella, y ella quería decirlo quería esperar que le doliera como le dolía a ella. Sabia que el no lo sentía, que no se consumía por ello y que tenia otra persona de la cual ella nunca tenia una imagen para detestar. 
Quería decirlo porque le dolía y quería que el lo supiera. Quería decirlo para que el la dejara libre y quería decirlo por que amar es egoísta. 
Pero amar también es sonreír cuando lloras. 

-Es patetico

-La vida es patetica

Pasaron cinco taxis y el aun esperaba en la esquina, pasaron dos micros y ella no se iba. 
Ella esperaba que el pronto se fuera, si es que este momento lo suprimía lo perdía y lo olvidaría y el seria un amigo. 
Ella ahora miraba adelante y ahi estaba el, el no era el fin y el inicio de su vida, no era su primer amor. Ni era su ultimo amor, no era poemas de medianoche y dolores de pecho, el era un amor que la consumía y la abandonaba. 
Una droga con intoxicaciones, miro adelante y quizo recordarlo saboreando los momentos como si fueran los últimos. 
Pelo corto, ojos verdes, sonrisa torcida, postura doblada y ella lo amaba. No había un indicio especial en el pero su corazón se moría por llamarlo suyo. Y el, el veía la gente pasar. 

-Prométeme

-¿Que te prometo?

-Solo prométeme una promesa

Y no tenia sentido, y ella no sabia que quería prometer pero quería saber que la promesa de lo que pedía le la dijera y la cumpliera. Sabia que el no la veía, no como ella lo veía pero sabia que en un nivel el entendía y le prometería lo que no sabia. 
Por que ellos no eran una historia de amor, eran solo una historia. Y ella necesitaba esa promesa. El vio un taxi pasar y ella dio un paso atrás, la luz estaba en rojo, quizás debían los dos huir y olvidar. 

-Lo prometo

El viento se levanto, seis taxis, tres micros, su pelo que era corto le taparon los ojos y el no pudo ver las lagrimas que intentaba esconder con valentía. 
Dejo de sonreír, y la miro, porque noto su duda y sus hombros que estaban tensos. Y jamas la había visto cargar el peso de un mundo de sus hombros, sabia que ella lo hacia. Lo escondía en demasiadas emociones volatiles con maldades puras.

-Te amo

El tiempo se detuvo, su pestañear fue mas lento y sintió una lagrima en el labio, salada.
Sintió el quebrantar de su corazón, se sentía demasiada pequeña el mundo era muy grande y ella estaba sola. La ropa era un disfraz y su mente huía, corría rápido y lejano.
Y el, el la veía, veía el temor en sus ojos, era uno puro y blanco, uno que todo lo consumía, y no sabia como borrarlo. Y la culpa que lo ahogaba lo destrozaba y quería borrarle esa lagrima. Quería entender que decía ella.

-Patetico

Se fue sin decir mas palabras, sin pedir una repuesta que ya conocía, una repuesta que ya dolía. 
No miro atrás, se mordió el labio y oculto su deseo de que el la siguiera, la detuviera y la abrazara. Que no la abrazara en amor, porque sabia mejor, pero que la abrazara y borrara las lagrimas. Que eliminara el dolor que oprimía su pecho. 
Fue cuando tres cuadras los separaron que ella acepto la realidad el no vendría, y borro sus lagrimas y sonrío al aire de los corazones rotos.

-Patetico

El se subió al taxi y la dejo irse. 
En sus venas corría el dolor por el daño causado y sin saber como repararlo, quizás si lo negaba, quizás si jugaba a la falta de memoria no existiría ese quiebre y tendría a su amiga devuelta. 

El amor de todo tipo es egoísta y marchita toda flor.

El silencio creció y la distancia se alimento de el. 
No es que se escondieron, ni que se evitaron, solo temieron que una simple palabra fuera diferente a los ecos del pasado. El temor a un amor no correspondido daña y corrompe todo. No obstante, cuando se vieron sus sonrisas fueron dolorosas y engañosas.

-¿Tu vida?

-El tiempo no la cambio

Y se olvidaron de las palabras dichas, se dejaron arrastrar por la comodidad de la vieja amistad y seguir la vida con ese engaño que era mas fácil de llevar que aceptar el amor que ahogaba a los dos y a una sola. 

Fue cuando su mano rozo su rodilla, cuando las palabras describían cariño, que se dejaron olvidar esas palabras y creer que lo que los unía era la amistad. Y no un corazón egoísta y uno roto.



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