lunes, 23 de enero de 2017

1_No me ames, amame




-Estoy enamorado de alguien quien no me ama

-Me enamoro de la gente que no me ama

Dos sonrisas ahogadas en dolores, un reflejo.

-Suena como el inicio de una gran amistad

Ahi se escucho el disparo a dos corazones.


Ella tenia la mascara corrida, y no le importaba, se reia en los dibujos que creaba en los reflejos del espejo del bar. Sus labios mordidos y violetas. Su pelo con los nudos de su vida. Cuando sintio su corazon latir en agonia se trago el whisky sin aguantar la respiracion y exhalo un aliento resguardado.

-¿Primer corazon roto?

El estaba a su costado, su cabeza apoyada en la baranda del bar, el pelo negro mojado en la mezcla de alcoholes, sus ojos rojos en el cansancio la miraban a ella y la leian con sabiduria. Su pelo perdido en la falta de dormir.

-Creo que es el quinto ¿Vos?

Levanto su cara de la baranda, la marca de las cascaras de maní en su mejilla, las marcas de las lagrimas que ocultaban sus ojos de tormentas en océanos. Sus manos jugaron con el hielo en el vaso.

-Ya no recuerdo su nombre

Ella levanto el vaso, en compacion, en saludo, en compañerismo y una leve sonrisa de envidia en esos labios finos de ella. Ella aun recordaba su nombre.

-No, no me envidies. Hace peor el dolor

Ella pestañeo levemente y lo miro, en verdad lo miro. Miro al joven, con los ojos de tormenta que la miraban con una sonrisa perdida en dolores y su corazón se detuvo en temor. El temor del leer de ella. Los vasos de ellos estaban llenos una vez mas. Lo tragaron rápidamente  sedientos, incapaz de saciar la sed.

-Es que nunca logro olvidar sus nombres

Nunca logra olvidar su existencia en su pasado, el escuchar de su nombre era el despertar los recuerdos. Los dos cerraron los ojos y vieron el dolor de sus bebidas y el escozor de sus ojos. El se levanto, lento y dormido, las piernas con un cierto crujido y sus manos despertando a su cuerpo, sus ojos buscando estabilidad. Se paro al lado de ella y le ofrecio una mano, era palida y con hilos enredados en la piel.

-Tengo hambre ¿Vos?

Ella solo sentia vacio, quizas tenia hambre, no sabia, el vacio ocupaba hasta los secretos de sus huesos. Sin embargo sabia que debía comer, las horas se habían arrastrado seguro desde que se escondió en el bar. Necesitaría comida para vivir, para buscar un nuevo corazón que amar y perder.

-Creo que si

Hacia frío afuera, las calles estaban vacías  solo las personas que el cielo era su techo estaban respirando el aire con ellos, quemando sus pulmones. Ella llevaba el vestido azul, que tanto le gustaba a el y las converse negras que siempre solo le gustaron a ellas, nunca a los dos. El frío se sentía como una manta que la distraía del frío  El tenia una remera blanca que parecía tener machas rojas, de sangre, seguro era una remera con pintura. Aunque aun con la luz distante de las lamparas parecía sangre. 

-Apolo

-Amaterasu

Aroma a cafe quemado, el sonido vacío de la televisión creaba eco en el local con la gente de las miradas varias  las ordenes salían y desaparecían en la gente escondida en las esquinas. Era la mitad de la noche, por lo que decía el reloj, pero en ese lugar el tiempo parecía detenido.
Se sentaron en la esquina, contra la ventana, donde se veia el reflejo de ellos dos, sus caras con las heridas de sus dolores y el pasar de los autos creando juegos de luces en la calle.

-Siento que deberia comer algo frito

El aroma del alcohol ocultaba su aroma natural, el escondite del bosque. Sabia que la repuestas a las molestias del alcohol era la comida que detenia al corazon.

-Hace frio, asi que me voy a pedir un milkshake

Era ridiculo lo que decian y se rieron, una risa vacia yhueca. Que desperto a la gente muerta del local, con el saber en sus ojos en el escuchar de esa risa. Sin embargo, por un breve segundo, sus ojos brillaron cuando se vieron y se aceptaron.
No hubo una diferencia en sus comidas, el le robaria el helado con su comida y ella responderia con la misma accion, a ojos extraños parecia dos conocidos perdidos en la noche, parecian dos jovenes buscando la vida que debian vivir. Con la voz alta y compartiendo relatos, queriendo crear una relacion, una union. Una union mas alla de los corazones rotos.

El reloj estaba cambiando de hora, el inicio mas marcado de un dia, mas alla del cero que eran las doce y temieron que quizas eran solo dos extraños, sin conexiones profundas.

-Estudio fotografia

Los ojos negros de ella se posaban en el mover de la manejilla, mordia sus labios en la busqueda dela atrsar del tiempo, de conseguir una amistad en este dolor que la comprendiera. Y en esas palabras lo encontro.

-Muestrame una foto

Otra mano ofrecida y el eco de sus pisadas en la calle, el no tenia una cámara en mano pero tenia un celular. Una pobre excusa, sin embargo serviría por el tiempo de su encuentro. Ella hablaba con una energia que crecia con el mover de los minutos y sus ojos miraban al cielo, cruzando las calles sin dudas en el corazon y el la seguia con el temor en sus pasos pero la confianza en su valentia. Era de noche y todos estaban ocultos de la luna y las estrellas. 

-Acá

Ella no pregunto, ni dudo, se sentía fresco, se sentía nuevo, acostumbrado a ojos que juzgaban y dudaban. 
Era una esquina principal, donde las avenidas se cruzaban como viejos conocidos y las luces de los semáforos creaban sombras en el cemento. Ahí ella se sentó en la vereda y miro la calle con deseo, esperando descubrir el secreto. Cuando escucho el rugir lo supo, era un rugir de una fuerza, de un latir de corazón apurado. En ese momento ella miro a la calle con saber y el tenia el celular en mano. Sin pestañear paso el auto, en luz roja, mas veloz que un palpitar y un respirar, luces rojas y verdes, atrapadas en el instante de la cámara  reflejadas en los espejos de los edificios de la ciudad. Cuando le mostró la foto a ella, había cierto temor guardado al rechazo y un deseo suspirado a las estrellas, no obstante ella solo le quito el celular y le dio su celular. El la miro, miro esos ojos negros, lejos de dolor y con esperanza y dulzura en ellos y dio un paso para atrás  Los ojos de el reflejaban dolor.

-Seamos amigos

-¿Es eso astuto?

Dos chicos de promesas de corazones rotos y almas que lloraban, deseando tener una amistad destinada al dolor. Era una estupida idea, ella lo sabia pero igual le sonrió con dientes, el era esos dolores por los que ella vivía.

-No

Y el cerro los ojos y rió  se rió con dolor y una cierta liberación de alma que lo dejo ligero. Cuando abrió los ojos, vio la figura de una vestido azul que escapaba de el y escucho los ecos de unas zapatillas que creaban una nueva melodía. 

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