viernes, 9 de agosto de 2019

Cartas a mi Narciso

Mi Narciso,

Me pediste un recuento de las veces que te dije que te amaba, dijiste que necesitabas saber cuando fue que lo dije por primera vez. Que deje en claro que mi corazón latía por vos, advertí del poder que tenias sobre mi. Tu pedido era justo.

El problema era la verdad.

Porque nunca te lo dije, se lo dije a otra persona y ella te odiaba. 
Sentí que era una palabra demasiada grande para mis labios y aun así chica para nosotros. Cada vez que pensé en decirlo, no parecía definir lo que era poder estar a tu lado. 
Se sentia incorrecto
No lo dije puesto que no lo encontré necesario, pensé que era obvio en la manera que te sonreía y como te miraba con la intención de quedarme ciego. 
Mi amor, Me viste llorar, me abrazaste por treinta minutos y no te bese cuando lo debería haber hecho.

Era estupidamente obvio.

Lo dije con mis propias palabras, con un callado: Te quiero.
Era eso. El sabor del derretir del chocolate en tu lengua, la calidez y felicidad que se esparcía de los dedos del pie a los párpados, es una pierna colgando del techo. Lo dije con un corazón honesto, mirada fija y con el rápido latir de mi corazón.
Era en la manera que me agarraba de tu codo, tu sonrisa torcida, caminar dormido y el sentimiento de Noviembre. 

Era mucho mejor que un simple: Te amo. 
Todos aman algo, alguien, cualquier cosa. Es tan fácil como tu nombre. 
Corazon, lo debo haber dicho de tres a cinco veces, desde mensaje hasta en persona, lo dije cuando lo sentía así. 
Cuando eras la luz en la oscuridad y me intentabas mentir. Cuando utilizabas esa mascara y decías que era un tonto. Lo dije en voz alta y claro, porque tu importabas. 

Tu estabas al tanto,

Te hablo pronto,

Todo mi amor,


T.A.


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