Me he hecho de los arrecifes que se bañan y olvidan, le he dado bienvenida al alzheimer y a la demencia y así estoy sobreviviendo a la fiesta atómica. Dije basta hace veinticinco inviernos atrás y deje de seguir el modo que el fin del mundo se llevaba en twitter.
Fui con la limpieza de tomar lavandina y matar cualquier simpatía que quedara en el cuerpo abusado y denegado de libertades. Deje que ellos fueran con las antorchas y espadas a quemar al rey con sus armamentos e imperios. Que ellos derramaran la sangre del lavado de los domingos, que gritaran las injusticias a oídos quemados, por que yo me había retirado.
Demasiado dañado y abatido para intentar una lucha mas. Demasiado avergonzando y atemorizado para saber que ya no existe el honor y las reglas. Demasiado humano para lamentar el mundo pero no hacer algo por el.
Me he encerrado en mi búnker con champagne de hace quince años y olvidado del almanaque, he perdido toda conexión a ese camino intoxicado, que otros animales mueran por mi, que no hay razones por las cuales seguir y me iré al escondite a descansar. Que los niños pidan la clemencia que se nos negó por que me he vuelto ciego, sordo y mudo.
TA.
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