Te tendría que haber dado un beso
Tendría que haber gritado tu nombre
Haber agarrado tu muñeca y haberte besado,
donde tu piel latiera y tu sangre fuera cálida.
Tendría que haberme puesto en puntas de pie porque tu eres la altura de los cielos y yo los rascacielos.
Tendría que haber sostenido tus huesos como si fueran oro hecho de porcelana y haberte robado el aliento mientras me despedía y me desarmaba en los nervios de mi atrever.
Tendría que haberte emboscado, entre irte y quedarte, tendría que haber dicho tu nombre como mi último respiro. Con que entre tu última vocal y el beso no existiera tiempo, que solo quedara el ahogar de tus ojos y mis labios deseando constantemente por más.
Ta.
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