Dejemos la luna descansar
Apaguemos las estrellas como focos sin conexión
e estiremonos en la cama en el pecado de la pereza
y hagamos de nuestra piel un canvas
Pasemos los dedos como teclas de piano por cada constelación que hacen tus heridas,
midamos las montañas y nombremos los valles de tu columna.
Seamos los espías que se saben cada secreto que trae el temblor y la risa reprimida de labios morados
Mantengamos las puertas cerradas y las ventanas barricadas mientras nos decimos todo lo que el sol nos prohíbe liberar.
Dejemos en crudo como se sienten las costillas bajo el peso de nuestros besos, mezclemos nuestro aromas hasta crear un perfume que nos deje intoxicados durante el fin del mundo.
Detengamos todo reloj de contar los segundos y minutos y enseñémonos como los años fueron pasando por los tonos de nuestra piel. Lideremos las manos con la ceguera de los ojos por el terreno secreto que son nuestra rutas, enseñémonos cómo se crea un amor de saber cada secreto.
Ocultemonos de la realidad y aprendamos a encontrar el latido de nuestro corazón a ojos cerrados.
Ta.
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