A veces mi angustia es
sabor a sal,
morder de labios
y el romper del esternon.
A veces es conmigo mirando a puntos muertos y rogando a los dioses vivos que no sea hoy cuando todo se derrumbe.
Es que viene sin una declaracion de guerra,
viene con
la piel vieja
los musculos tensos para batalla
y mi reflejo que tiene una muerte que demanda ser escuchada.
Mi tristeza tiene el sabor de mirar puertas y ventanas con el deseo de brazos que me sostengan cuando el aire se pierde en mis pulmones
Es que todo tiene sabor a tiempo descontado,
y le temo a calles abiertas y lugares publicos
por no sentir como la estatua se rompe con un hola que tiene las connotaciones del: “¿Estas bien?”
que se rompe en millones mentiras que se traducen en sonrisas de ojos huecos.
Y es que todas las veces tiene sabor a arrempentimientos que jamas entedi.
Ta.
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