Soñé en la última noche de Julio con vos
éramos Apollo e Icaro
quería besarte pero mi tacto quemaba tus esperanzas
y no quería despertar.
Aun cuando mi corazón se sintiera de juego de operaciones
y mis piernas hubieran encontrado la pose de temor de infante
me negaba a dejar el sueño donde tenías la sonrisa que me daba brotes de calor en verano.
Le daba la bienvenida a la pena antes que abandonar ese escenario donde era Romeo que leía la verdad antes de perderme en la locura de un amor apurado.
Elegiría miles de veces caer en el sueño eterno si ahi nos tenía en un escenario donde yo era Hamlet diciendo que jamas dudes y tu eras Ofelia no cayendo en la desesperación pero sabiendo en que cuando mi venganza terminará tú me seguirías a mi tumba.
Y soñé que me amabas, o mejor aun, me querías, tan dulce y frágil que podía oler el Narciso en nosotros y bueno, cuando desperté, aun habían ecos de tu tacto en mi piel.
Ta.
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