Mi Narciso,
En repuesta a tu pregunta de hace tres meses:
Amaba tus fotos de nubes, la forma que usabas palabras viejas y como bajabas tu voz para dejar en claro tu punto para al mismo tiempo sonar condescendiente. Aunque solía odiar la manera que reías tan libre, tontamente y ciegamente que resultaba hermoso, era como si la oscuridad te hubiera bañado en oro.
No me fue difícil porque tu siempre me estabas decepcionando y yo siempre estaba asustado, de ti, de el, de bailar y quedarme. Y tu dejaste de intentar y yo deje de seguir esperando, era mejor en amando odiarte y sobre pensando nuestro tiempo que pensar en ti..
Así que ahora, he empezado a detestarte creyendo que eso seria fácil, maldiciendo la forma que tu nombre sonaba, los sweaters con el olor a cigarrillo, el fin de un día sin verte, se volvió una costumbre, no me dolía, no lo sentí mas que como si faltara una pieza de un rompecabezas.
Pero extraño la manera que agarrabas mi muñeca, jamas mi mano, lo lejos y mas allá que irías por un amigo, tu temperamento corto con tu gritar y pelear, extraño la manera en la que eras frío y distante pero siempre cálido.
Estoy extrañando tus abrazos y tu crema de afeitar, extrañando mi nombre en tus labios y tus maneras perversas de demostrar amor, estoy extrañando al punto de no poder respirar.
No te puedo odiar, es imposible, es desear que la tierra se deje de mover, despertar sin te y miel, olvidar el color de tus ojos. Si pudiera no lo haría, seguiría doliendo y llorando, sangrando, transpirando que odiándote.
No puedo crear esa foto torcida de ti donde no me abrazas hasta que me duerma, no me dices de los planes de escape para mi y donde te decepciono una y mil veces y tu si te rindes. No puedo creer que existe un monstruo de ti que pueda odiar.
No puedo crear esa foto torcida de ti donde no me abrazas hasta que me duerma, no me dices de los planes de escape para mi y donde te decepciono una y mil veces y tu si te rindes. No puedo creer que existe un monstruo de ti que pueda odiar.
Porque amaba la manera tonta que bromeabas, como venias con moretones y sangre sin explicaciones. Las canciones que te gustaba cantar en una dulce voz baja y mi nombre en tu mente, eran mis canciones de ansiedad de la Nueve de Julio.
Aunque, mas que nada amaba a ti conmigo, éramos asombrosos, una estrella fugaz, un inicio con un fin y te extraño cada día, segundo, minuto y mes,
por lo que jamas podría odiarte, Mi Amor,
Tuyo,
TA.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario