Inicia a los cinco años, con corriendo por el pasillo, son las siete de la mañana, están todos durmiendo, es un domingo, y hay una importancia en dormir, en descansar, pero es Navidad, y los niños no descansan, el primero en llegar se desliza por el piso y hay regalos debajo del árbol y a su alrededor.
Después de los niños llegan los adultos, a paso ligero y controlado, sonriendo con la sorpresa de la inocencia y alegría compartida.
Esa fue la primera felicidad.
A los nueve años, hay un desconocido en los pasillos, un niño con la sonrisa torcida, dos dientes menos, y un tartamudeo en su hablar, nadie le habla mucho, por que todos corren, todos son la mancha y el pato ñato, todos les importa mas el juego que el hablar, nadie se aprende su nombre, pero. Pero hay un placer en cuando dice que se llama Lucas y descubres su pasión por el futbol, hay una pequeña danza en tu estomago que no llegas a comprender.
Ese fue el primer chico que te gusto.
A los trece años, estas en los cubículos de los baños, con las rodillas al pecho y la cara oculta, te muerdes los labios, las lagrimas corren de tu mejillas a tu cuello y siguen su camino, cuando escuchas pasos que se acercan, aguantas la respiración y esperas que no te escuchen, aunque una parte de ti grita por que te descubran. Pero ellas se van y tu sigues llorando, el corazón late fuera de tu pecho, y tus oídos solo repiten las palabras que escuchaste entre los pasillos, en los labios de tus amigas, en las mentiras que no creías.
Te quedas en ese baño hasta que te encuentran y dices una mentira que será costumbre.
Estas bien.
A los diecisiete años, corres mas rápido que el resto, no tienes demasiado amigos y ya no te importa demasiado, la profesora te complementa por tu velocidad y tu solo lo haces para alejarte del resto, en el pasto apoyas tus talones y vuelas, vuelas lejos de ellas, y sus mentiras, corres de los gritos de tus padres, te apuras en abandonar ese lugar, y corres veloz y distante, y ganas premios, sales en periódicos, hay una promesa en ti, y no llegas a explicar como correr es todo, lo que amas, lo que sos, lo que te define y te salvo. Hay veces que corres sola a las cinco de la madrugada, a las once de la noche y a las diecisiete de la tarde, corres por que es vida, y has decidido vivir.
Es cuando encuentras tu pasión en la vida.
A los veinte años, dicen que estas hecha para grandezas, que tus piernas son oro y tu respiración esta controlada, tenes un equipo a tu espalda y descubriste gente que ama tu pasión, has crecido, has aprendido y evolucionado, eres buena, eres excelente y quieres ser la mejor, entrenas sin detenerte, le pediste silencio a tus padres, tu colegio lo borraste, tus amigos cambian demasiado.
Eres el temor del mundo, vas por el oro, eres aquello que los asusta cuando corres, con las piernas fuertes, pisadas sin dudar y los listones se rompen ante la fortaleza de tu cuerpo, el mundo grita tu nombre, tu país te celebra, pero tu no te detienes, sigues la corrida aun cuando la gente te persigue, quieres mas, tienes hambres, has crecido de dolores y ahora te vas alimentar el mundo, mas rápido que el antílope, quieres ser la cazadora, inmortal y una leyenda, has roto récords, hay niñas que quieren ser vos y aun no has acabado, aun sigues.
A esta edad descubres la competencia y la sed.
A los veinticuatro años, empiezan a hablar de vejez, de retiro, de piernas cansadas, daño a las rodillas, y tu, tu solo les sonríes, estiras, te pones derecha, y le ganas a las jóvenes promesas del mundo.
Ellos querían el mundo y tu les has dado una galaxia, nadie te detiene, no hay palabras que te contenga, has descubierto amigos que aun persisten, tu familia se mantiene contigo y, has descubierto que aunque el amor no conquista todo, si sobrevive todo, si están juntos, y es importante, es una motivación, y mas de lo que tenias a los catorce, a los siete, a los diecinueve, y la gente aun habla detrás de tu espalda, aun hay murallas, y las heridas duelen.
Sos la reina de lo que querías, pero estas cansada, necesitas luz, paz, vida y lentitud, no te has detenido a disfrutar, lo pides en silencio, con un por favor y gracias y te tomas un año, la gente teme, tiembla, diciendo que es tu adiós, que la juventud en ti ha acabado, tu solo te alejas sin apuro.
Por primera vez disfrutas tu vida
A los veintises años, es tu regreso, el mundo menciona tu nombre con adoración. No obstante no lo dicen con miedo, lo dicen asombrados y en misericordia, no esperan mucho de vos, estas ahí por promesas por cumplir, y por un deber que ellos te tienen que cumplir. Tu los dejas, dejas que sigan con sus historias, que no sos quien sos, que vuelvan a hablar tus amigos del colegio, que hablen de la rodilla, que lastimen y hieran lo que no saben, por que tu corres, corres cuando no ven, a la noche con el atardecer, de la salida del sol al mediodía, no te detienes, y los premios no te importan, quieres tu pasión, con la sonrisa en los labios, los pies ligeros, el polvo se lo dejas a tu contrincantes, corres con el viento, tienen nuevos apodos para vos, y recuerdan quien eres, ahora temen decir tu nombre y tu competencia te observa con envidia y los cubículos del baño es donde te preparas antes de toda competencia, dicen que alguien te detendrá, que el futuro es mas veloz, pero tu, tu siempre terminas primera, y le dices que tu eres el viento, la naturaleza salvaje y que eres mas veloz que su cobardía.
Es la vez que les ganas a todos.
A los treinta y uno años, te retiras, simple y sin noticia, lo dices de pasada en una entrevista, en una carrera en una ciudad, con tu esposo en el publico, tu familia esperando y los amigos felices, lo dices sin comentarios y con brillo en los ojos, se lo comentas como un extraño y los dejas donde habían iniciado, tu nombre aun sigue en los labios del mundo por meses, por años.
Pero tu vida con ellos termino, aunque, aun corres, corres de mañana, sola, con ojos cerrados, los dedos sueltos, el pelo en una coleta y veloz como el viento, hay gente que te observa y se detiene, es un baile, es gracia y elegancia, es hermoso y perfección y cuando corres, es cuando tenias cinco años, primera a los regalos, es a los nueve detrás del chico con el tartamudeo, a los trece de las traiciones, a los diecisiete por una libertad, es correr por todo lo que sos y la gente observa pero a ti no te importa, tu te liberas y sos hermosa, espectacular, terriblemente imposible.
T.A.
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