Nunca se lo pude explicar a nadie. La lengua pegada al paladar, la arena en los labios y la mente era blancura. Siempre era ojos rojos con el brillo muerto.
Evidente en mi silencio, en la tristeza de diez minutos, se sentía.
Evidente en mi silencio, en la tristeza de diez minutos, se sentía.
Sin embargo, abriría la boca, lo intentaría. Diría unas palabras “El fue mas que” “No es tan simple” “Motivación” y no habría sentido. Me detendría y dejaría las suposiciones que fueran libres.
(El corazón roto, demasiada esperanza, iluso, estupido, distancia)
Los escucharía con el simple mover de mi cabeza. Los ojos perdidos y cansado de siempre la misma situación
(El corazón roto, demasiada esperanza, iluso, estupido, distancia)
Los escucharía con el simple mover de mi cabeza. Los ojos perdidos y cansado de siempre la misma situación
Una vez tuve un sueño.
Su nombre era Lucas. Ojos y pelo negro, jeans rotos y risa de patan. El chico que me hacia sonreír, era la recuperación. Era mejor y peor.
Y no fuimos.
Y no fuimos.
En una cama, acostados, hablando. Los labios se movían y las situaciones sucedían. Le contaba en palabras claras como fue. El sonido de mi voz en esos instantes. Tan cruda, rota y pequeña.
Mis ojos que se clavarían en los suyos y estarían perdidos. Atemorizados. Llorando sin control, las manos desesperadas agarradas a las de su remera. Terminando con un simple y quebrado:
“Me duele”.
Y me despertaría con esas palabras.
Los intentos fueron acortandose, las canciones con recuerdos borradas y el nombre evitado. Los sueños matados. Los ojos mirando a puntos muertos, a habitaciones sin aire y mentiras de la huida de bares. Ya no había ni Lucas o intentos, y quedaban amigos que decían “¿Aun?” y “Lo lamento”.
Aun así los labios estaban sedientos, la garganta picaba y las manos eran ansiedad por decir. Por explicar y viajar cuatro y cinco años atrás.
Y no.
Nunca fue una vida, aunque fue los años importantes. Fue en la distancia, en primeros amores. Temores de las venas y dolores en el pecho. Jamas fue una eternidad. Fue años con silencio y perdidas. La accion de respirar y ancla al mundo.
Aun así los labios estaban sedientos, la garganta picaba y las manos eran ansiedad por decir. Por explicar y viajar cuatro y cinco años atrás.
Y no.
Nunca fue una vida, aunque fue los años importantes. Fue en la distancia, en primeros amores. Temores de las venas y dolores en el pecho. Jamas fue una eternidad. Fue años con silencio y perdidas. La accion de respirar y ancla al mundo.
Cuando paso fue palmadas al pecho. Lagrimas en los labios, gritos ahogados y ojos cerrados con la bocina de los autos. Suplicar que fuera una mentira, un engaño y que el día de los inocentes fuera dieciocho días mas tarde.
No controlar las emociones y oscuridad en la habitación. Dormir aun con vida, pensar que había explicaciones y reírme de las razones, de la esperanza oculta en el chiste, por 364 días.
Hasta aceptar que sucedio, sangraste con alcohol y palabras amargas.
“Quería que supieras, que entendiera. Que me cambiaste tres veces, cuatro veces y una ultima vez. Que todo lo que queda de ti es puñales en el alma y algodón de azúcar en la boca. Que las lagrimas dejaron de correr y las sonrisas son cortas pero presente. Que aun huyo de tu nombre y leo menos de ti. Sin embargo tu foto la tengo con los rastros de tu cara, no tenia mucho por empezar y ahora tengo menos. Fantasmas y rumores, y me duele veinticuatro horas al día, los siete días de la semana.
Eras un ancla, una meta, y no tengo como explicarlo. En quien confiar, para decir que tu eras una luz en el océano de lagrimas. Que me ate demasiado fuerte y rápido. Y ahora me estoy ahorcando en ese lazo.
Eras un ancla, una meta, y no tengo como explicarlo. En quien confiar, para decir que tu eras una luz en el océano de lagrimas. Que me ate demasiado fuerte y rápido. Y ahora me estoy ahorcando en ese lazo.
Quería que supieras que me tomo seis meses aceptar lo que paso, que ese día llore en una esquina de una habitación demasiado pequeña. Y al día siguiente fingí sonrisas aunque por dentro moría al aceptar tu perdida.
De ese día en adelante era tristeza y pena por ti y todos.
Me tomo tres meses volver a escuchar tu voz, de hablar de tu existencia para aceptar que a este mundo, esta vida, este tiempo, no volverías.
De ese día en adelante era tristeza y pena por ti y todos.
Me tomo tres meses volver a escuchar tu voz, de hablar de tu existencia para aceptar que a este mundo, esta vida, este tiempo, no volverías.
Quería que entendieras, que supieras. Que lo lamento.
Demandamos demasiado de ti, no escuchamos, no hicimos mas de lo que debíamos, no nos arriesgamos y fallamos. Se que no fui cercano, conocido o ubicado. Perdido en océanos de gente, en distancia de países y conocidos de pantallas. Que puede ser estupido, pero aun así lamento todo.
Pero te agradezco. Te agradezco haberme mantenido a flote, de haber estado en mi primer amor, en la perdida de el, en cuchillos en la piel. En amigos perdidos, gritos y llantos, en risas y metas. En que si hay constante es tu nombre.
Quería que supieras que en el ocho vos y yo seguimos”
Demandamos demasiado de ti, no escuchamos, no hicimos mas de lo que debíamos, no nos arriesgamos y fallamos. Se que no fui cercano, conocido o ubicado. Perdido en océanos de gente, en distancia de países y conocidos de pantallas. Que puede ser estupido, pero aun así lamento todo.
Pero te agradezco. Te agradezco haberme mantenido a flote, de haber estado en mi primer amor, en la perdida de el, en cuchillos en la piel. En amigos perdidos, gritos y llantos, en risas y metas. En que si hay constante es tu nombre.
Quería que supieras que en el ocho vos y yo seguimos”
Estaba sentado en el borde, la botella de tequila al costado. El celular sin batería y los ojos rojos. Los dedos fríos, la campera perdida entre las calles y la puerta de entrada. El gato acostado detrás mío y es una noche de luna llena con las estrellas brillando entre satélites y aviones que pasan.
Ahi hablo, ahi me confieso y espero que si existes de alguna forma, si a un recuerdo tuyo le llega esta estupida confesión, que no es lo que quería, que no es lo correcto, ni lo que buscaba decir, pero es lo crudo en el alma en un aniversario de 365 días y sin nadie, me quedan las estrellas muertas y los satélites fríos con un ser muerto y uno bailando con la muerte.
Ahi hablo, ahi me confieso y espero que si existes de alguna forma, si a un recuerdo tuyo le llega esta estupida confesión, que no es lo que quería, que no es lo correcto, ni lo que buscaba decir, pero es lo crudo en el alma en un aniversario de 365 días y sin nadie, me quedan las estrellas muertas y los satélites fríos con un ser muerto y uno bailando con la muerte.
Espero que lo entiendas.
T.A.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario