Mi gran depresión lo tuve a los veinte, con vacíos existenciales, expectativas nunca cumplidas y besos borrachos, me dolían los labios de sonrisas falsas, y las mentiras eran moneda corriente, y no había magia en mi juventud, había solo dolores de cabezas y semáforos en verde, y el amor nunca venció a nada, los amigos seguían desapareciendo, la gente seguía decepcionando y yo seguía siendo un simple humano.
Los veinte fueron el examen de mi vida, donde la pregunta final era ¿Continuamos? y nunca tuve la repuesta, solo seguía caminando, respirando, haciendo, y no deteniéndome, porque si me detenía pensaba y ahi todo dolía y nada era silencio y paz, y solo quería que se detuviera.
Mi juventud fue malas decisiones, manos filosas, labios con sangre, autos rotos y calles sin luces, mis inicios fueron borrosos y dudosos, y aun no se como sigo vivo.
T.A.
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