Mi soledad no tiene lengua, es un abusivo de mañanas, tardes y noches. Todo es el sabor a agua y pan rancio, mis amigos son sombras y el amor me impulsa al precipicio. Mi sangre es el veneno que esta consumiendo mi piel y la mente esta silenciosa. Esta yendo todo tan lento que siento que me estoy asfixiando con una cuerda que aun me salva.
Y quiero soltar, abandonar.
Quiero un silencio que dure horas y días, cerrar los ojos y poder respirar por tres minutos. Quiero creer que el fin no es la meta y que hay algo por cumplir. Sin embargo me estoy agotando, dejando hueco y simple, sin una razón para seguir intentando y haciendo.
T.A.
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