No era que fuera fácil de amar, sino que era difícil, era el tipo de persona que iluminaba el cielo con una sola palabra, el chico que estaba sentado en la cabecera de la mesa y no hablaba pero todos lo miraban, él era el hombre que me hacía querer ser más que una galaxia, que hablaba en lenguas muertas y conocía su mierda, podía crear dudas en mi y dejarme preguntarme por todo.
Me dejó solo para poder conocerme a mi mismo y no preguntó por los ojos tristes, el quería hacerme parte del mundo y vivir en él, estaba quemando el amor que me quedaba y había hecho las paces con eso.
Y lo peor fue que él no lo sabía, no notó las miradas y la necesidad de evitar los abrazos que me enamoraban, lo hice ciego a la cruda necesidad que tenía por él y lo dejé preguntándose si lo amaba o lo odiaba y me dejé con sueños de él.
T.A.
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