Es que a los cinco sabia que mi cuerpo era deforme, que a los siete mi profesora me enseño de bulimia con ejemplos de dedos y cuellos. Y es que tenia trece cuando las voces no eran susurros, eran gritos y debía vomitar. Debía tomar la sopa, quemar este cuerpo de mi que estaba equivocado en existir.
Es que lo intente, eso era lo peor en mi, que había intentado no comer. Intentado los dedos con el cepillo de dientes y que deseaba estar enferma, de alguna fiebre que bajara mi peso, ¿Y que si moría? Por lo menos seria flaca, al menos me sentiría parte de mi sociedad y capaz de ser querida.
Era que aun creía en un Dios y le deseaba ser flaca. Que le decía hazme de un talle mínimo, de celos a las modelos y que trajera una satisfacción a mis huesos que me pesaban y me repulsaban.
Es que tenia diecisiete y había roto tres espejos por tener mi reflejo y no podia decirle al mundo que las marcas en mi piel era yo queriendo destruir mi grasa. Que había noches de verano que había corrido la plaza llorando por que odiaba mi existencia, a mi madre, a mi cuerpo, a mi vida, a todo, por que ser como soy era un pecado.
Era que a los cinco había entendido que lo mal estaba en mi, no estaba en las palabras que me decían o en las publicidades de reduce fat fast. En que a los cinco había visto esta foto, este video, este libro, este comentario, que me describía como un ser mal hecho.
Es que para los veinte me sentía horrible y quería morir, quería quemar mi piel y verme como me sentía. La grasa se sentía en mis caderas cada vez que comía, que hacia mal en que comiera.
Así que mis amigos no me veían comer, no me veían tomar agua, no me veían respirar, el cigarrillo mataba el hambre y estaba bien. Pensándome astuta. Hasta que me rogaron que comiera, pero no puedo, es que no quiero, no debía. No cuando mi cuerpo estaba horrible. Se que mi estomago esta hambriento no obstante se ve feo y asqueroso por lo que no, no, no, y te DIGO QUE NO.
Perdón.
A los diez me empece a ocultar en baños por que no podia vivir, ya que me sentía detestable y la ropa holgada era buena. Era complice en ocultar mis pecados, era que me dejaba el pelo sucio y sin peinar. Quería que todos vieran la fealdad en mi, y estamos bien porque sonrió, y aun así mis uñas estaban marcando mi estomago.
Estoy mal, código corrupto con crímenes, y no salgo mucho de mi casa porque hay ojos. Y ellos pueden notar mis daños, ver que mi plato esta semi completo y mi garganta esta que se niega. Esta que sin plata consigo cigarrillos antes de comer una galleta de agua.
Que a los veinticuatro uno esperaría que me podría amar, que mi cuerpo lo viera con sonrisa y respeto. Que a los veinticuatros sabría de comer con honor y deseo. Que a los veinticuatro uno quisiera que no tuviera cicatrices.
Pero los demonios crecieron conmigo y estamos de acuerdo que aun no estamos cómodos, aun no estamos bien. Aun no llegamos a la paz.
Aun no sabemos de respetar y coincidir en querernos, en que aun no, mañana no, danos otro año, otra mente, otra vida.
Por que este cuerpo lo hemos abusado y ya es feo sin reconocimiento.
TA.
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