¿Sabían que en la guerra nadie gana?
Te dicen: este país ganó y el otro perdió, este bando venció y el otro desapareció, estos murieron y esos sobrevivieron, pero nadie jamás dice que todos perdieron.
Sí, está el lado correcto y el lado que no se habla, está la vergüenza eterna y el honor con la gloria, pero no está la victoria, porque esta es la verdad de la guerra:
La sangre jamás se termina, se vuelve un océano de cuerpos enterrados en lodos y nombres perdidos en abreviaciones de M.I.A. Y no hay una manera grandiosa de decir, hemos ganado con mirada en alto sin la verdad del labio que tiembla, porque hay tantas casas vacías, hay tantos cementerios repletos, hay tantos niños llorando por padres que: ¿Dónde está la victoria? ¿Por qué el hablar jamás fue una opción? Se toma una pistola y se la pone en mano de un joven y le dices, dispara que así te salvas, pero ¿Quién lo salva de la carga de asesino?, ¿Quién le limpia la sangre en sus ojos?, ¿Quién lo perdona de sus demonios?, Le das poder a un egomaníaco y el juega con la vida de la gente como si fuera un ta te ti.
¿Qué es la guerra? Si no muchos refranes que nos quedan hoy en día para hacer chistes sin recordar que bombas masacraron, que barcos mutilaron, que aviones cortaron, sin pensar que mi tierra hoy es un camino de huesos.
Y la ayuda se puede ofrecer hasta que quedemos pobre, sin embargo, la guerra aún tendrá dinero para mantener al cerdo, porque la verdad de la guerra es que su aliado es el silencio, es dejar que la sangre bañe al inocente antes que al culpable, es olvidar el nombre de cada soldado y civil.
Es desestimar catástrofes por valor de muerte, es limpiar manos por distancia de espacio y tiempo, es culpar al país y no al poder. Es no ir al frente del barril de pistola y ofrecer una flor para la bala que jamás debería florecer.
TA.
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