viernes, 27 de septiembre de 2019

Cartas a mi Narciso


Narciso, narciso, narciso: 

Me avisaste que te vas al océano y te perderás ocho meses. Narciso, estoy rogando que no te vayas. Es injusto e insano que te vayas cuando aun nos necesitamos, que tenga que esperar porque el ocho cumpla su recorrido para ver tu sonrisa chueca. No me hagas esto a mi que aun no he podido desintoxicarme. 

Aun estas en mi sistema recorriendo del cerebro a las células. 

Intente llorar por la avenida Independencia, pero tu sabes que desde ese primero de Junio que mis lagrimas por nosotros las he gastado. En el momento que me dijiste que me amabas y mi repuesta se atraganto en la garganta por ser un constipado de mierda. 
Maldita sea, no tienes ningún derecho a irte con mi alegría y mi corazón, dime que hay una manera, un precio y doscientos deseos por ceder con tal de que te quedes a mi lado. 

Dime que si te lo pidiera dirías que si. 

Narciso, no puedes, es demasiado tiempo y los tres años nuestro son un poroto comparado con la distancia de 24 semanas. No lo sobreviviría sin hablar sobrio de ti y predicar tus buenos días. 
Méteme en tu valija, que me achico de polizón para no perderte y de oxigeno para ir en tus pulmones. No temo que me olvides, (aunque si), temo que mi corazón, el pobre abusado y maltratado, no pueda latir luego de ti. 
No hagas de mi tu Eco, quédate un rato a mi lado, no lo hagas como una bandita, dame las cuarenta y ocho horas que te quedan e inundame en tu presencia. 

Que me quedes como fantasma es mejor que como olvido. 

Se, Dios se que es tarde y lento, que son palabras enterradas en niños y jóvenes, que esta pagina esta borrada de tu mente porque yo te lo rogue, pero recuerda y encuéntrame. 

Narciso, no, simplemente no. 
Te quiero. 
Quédate. 
Volve.
No me dejes. 


T.A. 



No hay comentarios.:

Publicar un comentario