La intimida física me petrifica, viene con ataduras de sangre y constricciones.
No puedo esconderme en tu cama y explicarte de la obsesion que tengo con tus ojos, ya que no quiero asutarte con mi obsesion de recordar tus el color de tus pupilas para luego, para xuando la tomenta pasara y todo fuera un cuento inventando, no podia estar en tus brazos y decirte que me contaba tus pestañas para poder jamas olvidarlas.
Porque
Tu caricia tiene veinte repercusiones donde tu solo ves la de cariño y yo la de:
“No me dejes, no me mientas, no me mal trates, que algo en mi quedo de muerto".
Si quisiera te daría un cuaderno de portada a fin con las reglas y las contradicciones, si estuviera sobria y sana de mente te daría todas las palabras que lo detallen.
Sin embargo tu cuerpo me deja con temblores y necesidad porque necesito tenerte en mis brazos y marcar lo mío con lo tuyo, necesito que entiendas que aca hay una promesa que solo traera daño, que soy represa rota en cada vez que escucho como el mundo es atra vez de tu mente y para mi es todo y nada.
Ahora el cuerpo me traiciona, me huye, y nunca me quedo con quien me espera, puesto que tus dedos son ácido y mi piel es un canvas de atico buscando por tu retrato.
Si la posibilidad de un beso existiera entre los cuerpos lejanos y solución a la demencia mía, la tomaría con las quinientas repercusiones.
T.A.
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