No fui de los enamorados en la adolescencia, fui de las flores tardías, fui una caída rápida.
(Una droga mejor que la marihuana.)
Te dije demasiadas veces no para que se volviera un dulce y vieras las mentiras. Se volvió cómodo tener alguien en mi esquina que me protegiera y abatiera las murallas donde vivía.
Fue imposible creer que tomaría un año para cambiar a una persona, con tus leves comentarios, con tus consejos y me hacías reír con llorar.
(lo que no hacia hace cinco años).
No fui de los que profesaban amor y casamiento desde chico, fui de los que lloraban con Dumbo y no entendían a Neruda aunque si a Becquer.
Nos prometimos demasiadas metas para no ser obvios en el quiebre, me fui acostumbrando a tener a quien amar y que me quisieran. No diría que se volvió fácil y diario, diría que se volvió una primavera constante donde si entendía del amor y podia llorar cuando fallábamos.
(Un mes alcanzaba para derretir mis reglas.)
Fui de los que agarraban tu mano y suplicaban. De los pecados arrepentidos y perdidos en alcohol con drogas, fui de los desesperados y de los que nos reímos.
Hay un antes y una nada, hay un yo que sabia donde pisaba antes y un yo que esta ciego y desesperado por la próxima pitada.
No entiendo de Becquer o Neruda no obstante si de los oscuros y olvidados, de Wolf a Plath, de Bukowski a Kerouac.
No fui de los que elegiste aunque si de los que destruiste.
T.A.
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