jueves, 31 de octubre de 2019

Cartas a mi Narciso


Narciso,

Me dijiste que me querías unas cuantas veces. 

Lo tenia por escrito, audio y memoria. Si cerrara los ojos aun podría escucharte decirlo con la continuación de llamarme tonto. Aun recuerdo el calor en el estomago y la sonrisa mojada en mis labios. Si quisiera podría alimentar a los demonios con nuestro dolor. 

(Lo que continuaba a tus quiero era lo que dolía.) 

Veras me tomo dos años luego de nuestro gemido de fin en darme cuenta en las fallas en nosotros. 
Los pecados capitales los habré cometido a ojos abiertos y manos sucias, los habré hecho a mente inconsciente. 
Sin  embargo al final del día el asesinato lo cometiste vos. 
Habré sido celoso, posesivo e irracional contigo. Cometí los tres mil errores por que nunca se me enseño a amar a un ser vivo, no obstante tu eras mejor. 

Sabias mejor.

No diría que queda un litro del rencor de 2016, aunque aun me quedan gotas que uso de tinta para esta carta. Aun me aferro al dolor de lo que me marcaste con tu M torcida, aun puedo memorizar el modo en que me mirabas a los ojos y con delicadeza. Con asesinato a un animal abatido y sin una malicia honesta me advertías de mi personalidad. De aquella que bañaba en acido y quemaba por solo tener una sonrisa tuya. 

La cual no le gustaba pedir ayuda de ti. 

Aquella que hoy en día esta demandando que alguien lo ayude como una vez ofreciste. Por que creaste una muleta de mi y me esta costando la rehabilitación de mi misma. 
Hay un antes de ti que era la ola que tu supiste domar, una vez mas no fue con intención. Fue que no podías aceptar que el viento no se doblara ante ti porque era conflictivo una relación de dos tormentas. 
El después de ti, no te gustaría, era lamentable, llorando en esquinas, drogándose en edificios y tragando alcohol por que tu nombre aun sabia a mariposa. Ese yo estaba desesperado por borrar lo que estaba desgarrando mi amor. 
El que le sigue, encontró ayuda, aquello que vos querías, lo encontré. 

No te culpo, no demasiado. 

Entiendo que tenias una razón en tu definir de mi, en que tenias tus manias incorrectas en querer explicarme porque no te agradaba como rechazaba el mal trato y la forma que podia negar tu cariño cuando no lo merecías. Entiendo que no hay mal que por bien venga. Tenias razón, necesitaba cambiar para poder crecer.

Pero no así. 

Narciso, ahora entiendo que al final de los tres años éramos una prueba para los dos. Tu necesitabas de un animal lastimado y yo del cazador. 
Nos necesitábamos para evolucionar, no sabría si para mejor, porque escuche que cometiste robo y yo rompí almas, tampoco para peor, porque me rio con gente que me abraza y tu has empezado a abrir tu casa. 
Mi querido Narciso, ahora lo veo, que estos pecados, estos crímenes que nos destruyeron, que te hicieron despreciable ante mis ojos y a mi culpable ante los tuyos, eran necesarios si queríamos volver a vernos. 

Mi Narciso, cuidate, no me olvides que fuiste mi primer amor.

Tuyo 




T.A.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario