Supuse que era el catorce por la rosa, había un rojo en mis dedos que advertía que era un año nuevo y los enamorados se estaban cayendo de los puentes. Me pidieron un billete de doscientos por un chocolate y me fui con el alcohol y el dedo en alto. Me dijeron de amar por una noche y fingir la soledad, qu con engañar habría una posibilidad en otros desesperados. Pero les comente que mi corazón esta durmiendo desde hace cinco inviernos y mejor era intentar con el vecino.
Mi television se descompuso en la hora de los besos y mis ojos parecían pegados en el entender de las manos atadas y las miradas de cómplices, buscando el comprender de un corazón dividido en dos, estaba que la poesía ese día había cerrado sus puertas a mi. Que diez minutos para las doce me ofrecieron un rapidito y lo terminamos con que no estuvimos abandonados por corazones rotos, me dieron la esperanza de mentir a unos amigos y familiares por si es que sentía frío.
Sin embargo le deje entendido que por una tristeza de lealtad no me sentía capaz de besar sin vomitar. Y que en otro día de abandonados hubiera dicho que si, hasta tirado a los pies y pedido por mas de diez. No obstante en los días que tu nombre late en mi cerebro, en los que tus dedos corren por mis venas al igual que cuerdas y que me quedo repitiendo las tres mismas canciones con tu voz atrapadas, se me hace imposible y suicida aceptar otro cuerpo que no sea tu risa tirada a la izquierda. Con dedos con moretones, mentiras de dos por uno y reflejo en los ojos.
En que me quedan los segundos antes de fin de año para crear nuevas chances. Me dicen que los corazones sanan y me piden que sea su Valentin. No obstante les digo que perdí mi corazón en un ceder de ciegos. Y que no busco nuevo cuando conocí alguien que me trata como porcelana que quema.
T.A.
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