martes, 4 de febrero de 2020

Negro

La ultima vez que sufrí por ti hice un compromiso que me dejo enfermo. 
En el modo que si tu estornudabas yo estaba en tu eco, éramos un espejo y una aguja atrás de la otra. Mis amigos me decían que era terriblemente obvio cuanto te amaba, por lo que tenia vergüenza. Sentía temor de que cuando te viera de que lo notaras delatado en mis ojos, que así sabrías que mi corazón estaba deletreando tu nombre y que si tu estabas llorando mi alma se estabas quebrando. Era que había llegado al punto de locura. Nada era del color rosa, era multicolor, era el negro y nada mas estabas tu en el centro. 
Recuerdo que tu corrías veloz y yo ya me sabia las trampas para alcanzarte porque mis pulmones no sabían respirar sin que tu estuvieras en la proximidad. Y no éramos una adicción, no éramos una bomba con el titanic, éramos un virus, uno que nos encerraban en habitaciones pequeñas, y deseaban que nos besáramos y que la explosion naciera de nosotros. 
Pero éramos demasiado. Con que tus dedos en mi mano se fueron quemando, con que mi bufanda quedo en tu cuello y tus palabras están atrapadas en mis labios. En que tu te reías a quince países de mi y yo estaba riendo sin que me pudieran detener. Porque éramos mas difícil que el amor, éramos la ruleta rusa que nunca llegaba con nuestra bala aunque estábamos en un precipicio que contábamos a tres y caíamos al igual que uno.


T.A.

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