Llamame amiga pero no lo digas como corral, no lo uses como un diminutivo que te da la altura que tu ego nunca te cedió.
No me llames amiga como si estuvieras llamando al perro de la calle así no te sientes otra noche solo, no hagas la estupidez de olvidar que el perro sobrevivió el infierno que tu casa de cristal te oculto.
Llamame amiga como si fuera el grito de guerra que mi nombre demanda, hazlo con el temor de que el amor te puede robar a mi de ti y lo usas como tu muro de Berlín.
Dime amiga cuando son las doce de la noche y finges estar ebrio para dormir en mis brazos, hazlo como dos pelotudos lo usan para un engaño de niños.
Dime amiga como si estuvieras implorando que podamos respetar las reglas y no hacernos daño, hazlo como si esperaras que de ella encontrara tus sentimientos protegidos pero jamás me llames como si fuera otra de noches pasajeras.
Ta.
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