Espero que cuando sea un sábado a las doce de la noche y las pesas de la soledad te estén dejando abrumados en su existencia no mandes una paloma por la persona que te llama amiga cuando tus partículas ya no tienen el atractivo que el busca pelotudear.
Quiero tener fe que cuando sea la tarde del domingo y tus oídos te ardan por el eco de tus pisadas no pienses en volver a calles donde los muertos son mejor en cenizas que enganchados en las heridas de tu espalda.
Tengo que creer que si es que estas en la plaza y el espacio es demasiado grande para tus huesos, pero muy chico para tus demonios, no mires a las alturas con una pasión en los labios que nadie jamas ha recibido de tu parte.
Espero que cuando estes encerrada en tu alma de dedos escurridizos no caigas en los pecados que te han traído a mi recuerdo, que en realidad estes brillando en las lagrimas de tu dolor y que puedas repetir tu nombre como si fuera la única oración de salvación que podrías necesitar cuando el mundo reprima tus pulmones.
Ta.
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