A veces extraño la simpleza en lo complicado de nosotros, nuestro lenguaje era corporal mis brazos estirados con las manos ansiosas era un: "por favor sostenme que el mundo me está ahogando" tus labios en mi cuello eran: "por favor ocultame que los ojos me recuerdan que aun existo" Eramos dos piezas que habían sido empujadas y encontradas para coexistir en el silencio de las esquinas donde nos hablábamos con los ojos y los dedos.
Es que muchas veces a la hora extraño como era que no tenía que pensarlo. Solo sentía el redoblar de tus venas por mi cuerpo y podía respirar un poco más ligero con sentir tu calor a un pestañear de distancia y se que tus dedos que dejaban huellas en mi ropa encontraban calma en las pisadas que siempre estaban como escudo y espada a tu alrededor.
Es por eso que extraño como era que estábamos equilibrados en una soga cortada a cuchillo. Estábamos a sonrisas compartidas y el chiste nunca había sido dicho, que tus hombros eran a donde mis pesadillas jamás llegaban y mis brazos eran donde tus lágrimas siempre fallecían.
Éramos un balance que era difícil de encontrar pero fácil de quebrar y al final del día lo que extraño no es tan simple como tu beso en mi mejilla y mi sonrisa en tu mano. Pero es tan básico como tu espalda en mi puerta y mis piernas en tu tierra.
Ta.
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