miércoles, 3 de marzo de 2021

El perro

Me saco a pasear como perro, no aulló a la soledad, más como que la alimentó con mis ojeras. 

Me quedo con párpados cerrados pero mente que enloquece, por lo que me saco a correr todos los días a todas las horas para sentir ese cansancio que todas las noches se me escapa. 

Intente los trucos de contar las ovejas pero creo que hasta ellas tienen sus límites y mis huesos jamas encuentran comodidad en las camas hechas de piedras. 

Es que cierro los ojos y ruego a los ángeles que como correa me quiten el aire: 

Por favor den me estas seis horas de enganche donde pueda olvidar por un rato como se siente ser mi ángel. 

Por favor den me el agotamiento de cien cuadras y permítanme dormir esta noche”

 

Ta.

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