martes, 23 de marzo de 2021

La dieta

Me dice:

¿Por qué no comes bien?

Y yo:

Solo le sonrió

Nunca supe comer bien. 

Supe de almorzar sopas y entrar el estómago en el espejo. 

Supe de comer hasta que sintiera el vómito viajando a mis labios. 

Supe de no comer hasta que el cigarrillo se sintiera como falta de oxígeno. 

Pero jamas supe de comer sin un desafío en la mente. 

Me mira con preocupación en sus ojos, con un empujar de plato en sus dedos, un resoplar en sus pulmones por cada vez que las excusas se vuelven más y más cortas. 

Es que como con mi familia como famélico conociendo comida por primera vez, como criado en guerra y abandonado en la ruta, porque a veces la verdad de mi decir:

Estoy mas gorda

Con su responder:

En donde

Se que lastima mas a mi que a ellos y menos a mi que a ellos, y la serpiente no tiene mucha cola para morder en el manicomio de esta ecuación. 

Me pasan la bebida y ven mis dedos sumando las calorías que mi mente ya no tiene fuerza para seguir. Me dicen de la salida pero por milagros que no se explican tengo plata para veneno pero no para alimento. Me hablan de balance en la soga de mi peligro pero uso remeras de mangas largos  en verano para ocultar los cortes entre la vergüenza de las costillas que son visible en la grasa. 

Me digo:

¿Porque no vas al baño y terminas la miseria?

Me respondo:

Porque eso sería más sano que lo que me estoy haciendo.


Ta.


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