Moriría por no haberte conocido, es lo que te digo cuando me pides que te ame,
te agarro de la mano con moretones cuando demandas acciones que lo traduzcan
lo escribo en mis lágrimas y sangre cuando lo precias por escrito,
te beso los nudillos,
las pestañas
y
la nuca
cuando deseas que te adore.
Me arrodillo ante ti como un plebeyo prometiendo mi lealtad,
que es decir que espero morir décadas y eones antes de que el mundo se olvide de tu nombre.
Me postro ante tus sombra para proclamar que espero que el Alzheimer me azote si algún día me dejas.
Me tiro a tus piernas para proclamar que estos huesos desean crear flores de nuestros ojos.
Es que prefiero que el mundo se queme mañana antes que existir en un universo que no lleva el ritmo del latir de tus venas.
Ta.
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