Mi profesora de psicología me dijo que nacemos sabiendo todo y que la vida es el pasar del recordar.
Somos biblioteca que recolectamos polvo hasta que la gente baila a nuestra vida para traer su viento de primavera y despertar la hibernación.
Pero mi dilema era que no recordaba quién era yo,
puesto que todo el que entraba no era cuidadoso,
dejaba estas
huellas,
rastros
y memorias
que redecoraban lo que una vez supe.
Ya no eran mis colores favoritos y mis palabras más usadas,
ahora eran el eco de todo fantasma que alguna vez prometió quedarse a mi lado.
Y si,
quizás y tal vez mi profesora tenía razón,
nacemos siendo la cuna del universo,
estamos hechos de nuestros antepasados y nuestros hijos.
Somos criados sabiendo el pasado y el futuro,
nuestras manos son guerras,
nuestras piernas son fronteras
y nuestros ojos son historia.
Es muy seguro que sepamos la vida misma
pero también sé que
mi piel es tu aroma,
mis oídos son todos tus sonidos
y mis labios son tu nombre.
Ta.
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