Ayer escuche tu voz en el cementerio
Era transportada en la neblina y en las lápidas que repetían tu nombre
Estaba ahí como aroma de serpiente enredándose en mi cuerpo.
Sonaba tan cercano y real que si cerraba mis ojos estábamos en algún lugar que habíamos arruinado para siempre.
Era que creía que si estiraba los dedos encontraba los nudillos de tu mano y el resoplido de tu sonrisa.
No se
Fue fantástico
Demente
E imposible
Porque ya habíamos dejado esto atrás
Ya habíamos olvidado nuestros números
Y ya habíamos perdido las llaves de nuestros muertos
Pero
Te juro que ayer
Mientras caminaba por Belgrano
Pensé escuchar tu voz dirigida a alguien que no era yo.
Ta.
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